Así como vamos, El Paraíso puede desaparecer, reconocen ramaderos


El Paraíso ya no lo es. Hoy es destrucción por donde se quiera ver. El fuerte oleaje del reciente paso de los huracanes Polo y Rachel causaron la devastación de este centro turístico que alguna vez fue llamado el Cancún de Colima. Aunque los propietarios de las enramadas se resisten, admiten que en los próximos años El Paraíso puede desaparecer. 

Al pasar de los años sí puede desaparecer, pero, pues gracias a Dios los ramaderos y todos los que tienen sus negocios ahí le echan piedras, su muro de piedras y piedras del cerro y eso hace que duremos un poquito más", comentó Efrén Pacheco, comisario de la comunidad. 

De acuerdo con los propios ramaderos, el mar se ha recorrido entre 100 y 150 metros. Actualmente las olas rompen contra los negocios de la calle principal y el espacio de playa ha desaparecido.    

"Va a desaparecer si nosotros queremos. Faltan voluntades, en la autopista les están estorbando hasta las piedras y aquí es necesarias hasta las piedras y nomás es poner el puro transporte pero no hay voluntad de los tres niveles de gobierno, realmente no vemos claro", indicó el ramadero Felipe Cárdenas Rosales.


En octubre de 2015, el huracán Patricia dejó graves daños en El Paraíso y tras una visita del entonces presidente Enrique Peña Nieto se prometió su reconstrucción. La administración que encabezó Ignacio Peralta estimó una inversión total de 150 millones de pesos. En una primera etapa se anunció la construcción de un rompeolas y un malecón, posteriormente se reconstruirían comercios, calles y banquetas. No obstante, los recursos nunca llegaron y todo quedó en promesas.  

"Prácticamente esto viene surgiendo más o menos 30 años para acá. Muchos no lo creen, de ahí del Hotel Paraíso había otra zona de ramadas al lado del mar, la calle ésta continuaba hasta allá y ya la desapareció y ya va en la tercer calle comiéndose el mar", mencionó José Cruz Cárdenas Rosales.

Pese a la devastación, los pocos ramaderos que siguen en pie no se rinden y han reacondicionado una vez más sus restaurantes, esperando que lo que parece inminente se prolongue por muchos años más. 

"Antes El Paraíso, la verdad teníamos más de 150 metros de playa y ahora ya lo tenemos al pie. El calentamiento global es una realidad, pero eso es parte de vivir en la costa, se vive muy bien pero hay estos fenómenos naturales que es impredecible", destacó Felipe Cárdenas Rosales. 





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