En el Pacífico Mexicano, la temporada de Ciclones Tropicales 2026 ha registrado 22 sistemas hasta este 02 de noviembre, frente a los 18 a 21 que pronosticó inicialmente el Servicio Meteorológico Nacional; de los cuales 8 alcanzaron la categoría de huracán mayor, por encima de los cuatro o cinco previstos; la temporada concluye oficialmente el 30 de noviembre.
Aunque ninguno impactó directamente a Colima, algunos de estos sistemas generaron condiciones de oleaje y lluvias que agravaron las afectaciones en la franja costera de manera consecutiva entre ellos Polo, Rachel, Simón, Trudy y Vance.
"Señora gobernadora, ¿por qué siempre hemos sido los últimos en recibir apoyos?, somos de escasos recursos (...) allá están las cosas que fuimos afectados nosotros como cooperativa, un poquito del daño colateral que nos hizo los huracanes", señaló Jorge Cabellos, presidente de la Cooperativa Pesquera Los Primos de Tecuanillo.

Entre las afectaciones reportadas por las autoridades destaca la pérdida total de 15 enramadas en Tecuanillo y El Real tras el paso de Genevieve; posteriormente, Polo y Rachel dejaron daños en 77 viviendas, 14 comercios y 14 vehículos.
Por su parte, el huracán Simón ocasionó afectaciones en 71 viviendas y 35 establecimientos comerciales. Mientras que, tras el paso de Vance, se reportaron 20 negocios de playa completamente dañados en Cuyutlán y El Paraíso.
"Ahí están las ramadas, enterradas con tanta arena (...) yo les estoy mostrando realmente lo que está pasando ¿para qué engañamos al turismo?, para qué vamos a engañar al turismo diciéndole que no pasa nada, claro qué está pasando", testimonio Enrique Betancourt.
Las afectaciones de esta temporada también recuerdan episodios anteriores de gran impacto para Colima; en 2011, el huracán Jova ocasionó daños y pérdidas superiores a los 2 mil millones de pesos en la entidad, además de afectar infraestructura urbana y carretera. En 2015, Patricia provocó daños en infraestructura hotelera, accesos a playas, ramadas y campamentos tortugueros.
Sin embargo, el problema no termina cuando los fenómenos meteorológicos se alejan, sino que los retos comienzan con la reconstrucción de los establecimientos, la recuperación de las actividades y reactivación del turismo para quienes dependen económicamente del mar.