Ante la amenaza de ecocidio y etnocidio en el vaso II de la laguna de Cuyutlán por el megaproyecto portuario Nuevo Manzanillo, integrantes de la Asociación Civil Defensores del Medio Ambiente y Recursos del Mañana, (DEMAREM) calificaron como insuficiente, ridículo e irresponsable el plazo fijado de ocho días por la SEMARNAT para evaluar el manifiesto de impacto ambiental de más de 1,300 páginas entregado a la dependencia federal, por lo que exigen una consulta pública.
Expresaron que es una burla a la sociedad y hacia los pueblos que dependen de la Laguna de Cuyutlán, debido al nivel de irresponsabilidad y carencia técnica, pues carece de un equipo multidisciplinario capacitado para evaluar integralmente factores sociales, económicos y ambientales.
Además, de la cantidad de errores absurdos que evidencian la poca atención que se ha puesto en el documento como la falta de mención y utilización de Atlas Nacional de Riesgos para los datos sobre zonas vulnerables.
La omisión de análisis del patrimonio cultural en la zona, al ignorar el patrimonio cultural de Isla Cocodrilos, donde se han encontrado una cantidad abrumadora de restos prehispánicos.
Y lo más grave, el inicio del proceso de dragado en el vaso II de la laguna de Cuyutlán, antes de que el estudio de impacto ambiental sea aprobado.
Las acciones reiteran los ambientalistas, agudiza la escasez de agua potable presente en la región, el despojo del modo de vida y subsistencia de los pescadores, la pérdida del patrimonio salinero, una práctica ancestral que sostiene a más de 1,500 familias en Colima.
Así como la pérdida irreparable de biodiversidad, barreras naturales y resiliencia del territorio ante fenómenos climáticos, la modificación de las corrientes marinas, que ocasionará la elevación del nivel del mar y la reducción drástica de playas, afectaciones por ende en el turismo, la erosión costera y la pérdida de los hogares.