La negativa de algunas personas a atender los llamados de las autoridades ante situaciones de riesgo continúa siendo un desafío para la protección civil en Colima, donde fenómenos naturales como huracanes, marejadas y la actividad volcánica obligan a implementar medidas preventivas para salvaguardar la vida de la población.
Durante el paso del huracán Simón por Manzanillo, una mujer se resistió a salir del mar cuando guardavidas de Protección Civil se lo indicaron, al no atender las indicaciones, fue arrestada por elementos de seguridad.
Una situación similar ocurrió en algunas colonias de la costa colimense, donde familias se negaron a salir de sus viviendas, a pesar de ser advertidas de las condiciones hidrológicas adversas que podrían poner en peligro su integridad, al encontrarse en zonas vulnerables.
"Ellos dicen en la orillita pero ahorita el mar está muy fuerte, el oleaje es muy fuerte, también en el río Armería ahorita está bajando mucha agua, pedirles que no acudan, que no estén al borde del río porque se está deslavando, se está desgajando esa parte y no queremos que caigan ahí". Señaló la directora de la Unidad Municipal de Protección Civil de Armería, María Concepción Gómez Guerra.
Otro ejemplo se registra en la comunidad de La Yerbabuena, en las inmediaciones del Volcán de Fuego, donde la actividad volcánica ha motivado recomendaciones preventivas y llamados a la población para mantenerse alejada de las zonas de peligro.
"En este caso incluso, de acuerdo a la ley, está facultada para, si no te quieres salir, pueden utilizar la fuerza pública para llevarte a un lugar seguro, esto es importante hacerlo, no hay que resistirse, es decir, por algo que tengas en tu casa y creas que te las van a robar, no vale la pena ponerse en ese riesgo". Dijo Ángel Durán Pérez, Asesor Jurídico de Víctimas.
Las autoridades insisten en que los fenómenos naturales pueden cambiar de intensidad y generar condiciones peligrosas en cuestión de minutos. Por ello, exhortan a la ciudadanía a no minimizar las alertas, respetar los cierres y restricciones, atender las indicaciones de los cuerpos de emergencia y evitar exponerse innecesariamente.
La prevención no depende únicamente de la capacidad de respuesta de las instituciones, sino también de la colaboración ciudadana. Ignorar una advertencia puede poner en riesgo no solo a quien se niega a cumplirla, sino también a los rescatistas que posteriormente deben intervenir para auxiliarlo.