Cada vez más personas se someten a las cirugías estéticas, especialmente jóvenes, que optan por modificar su apariencia buscando cumplir con estándares de belleza; sin embargo, tras esta tendencia creciente, se esconde un conjunto de riesgos que muchas veces son minimizados o incluso ignorados.
Aunque muchos procedimientos se consideran de bajo riesgo, toda cirugía implica posibles complicaciones, por ejemplo infecciones, hemorragias, trombosis, reacciones adversas a la anestesia o resultados insatisfactorios son solo algunos de los escenarios posibles, así lo explicó la especialista en salud, Cristina Bayardo Quezada.
"Realmente el índice de muertes es muy bajo, aquí el problema son las complicaciones, sobre todo posteriores a la anestesia que pueden causar una arritmia o un problema pulmonar provocado por algún coagülito que se desvió".
El deseo de someterse a múltiples cirugías puede estar ligado a trastornos como la dismorfia corporal o una autoestima frágil.
"Si es una cirugía facial que no sea asimétrica, digamos de ojos etcétera, o si son de mamas que una quede hacia un lado, la otra hacia el otro, que quede una más chica que la otra".
Esta popularidad ha llevado a una proliferación de clínicas estéticas, algunas de las cuales operan sin cumplir con los estándares mínimos de seguridad o sin contar con profesionales debidamente certificados.
"Al médico que escojamos siempre hacer una revisión de que tenga su registro de profesiones en primera que sea médico porque hay muchos charlatanes, que sea en un área, en un hospital con todo lo adecuado".
De acuerdo con la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética es América Latina la que figura entre las regiones con mayor demanda, con países como Brasil, México y Colombia encabezando la lista.