Los recientes hechos de violencia registrados en planteles educativos de Coahuila mantienen la preocupación entre familias, estudiantes y docentes, mientras autoridades educativas y especialistas difieren sobre la dimensión del problema y las medidas necesarias para prevenir nuevos casos. Aunque el ataque ocurrido recientemente en una secundaria de La Unión no fue cometido con arma de fuego, organizaciones y especialistas advierten que la violencia dentro de las escuelas requiere una atención integral.
El fiscal general de Coahuila, Federico Fernández, consideró que el caso más reciente corresponde a un hecho particular y descartó que exista, a partir de este episodio, un riesgo generalizado para otros planteles educativos.
"No es que esté en riesgo el otros planteles educativos. Es bien importante el contexto... Este contexto es de dos personas que eligieron un plantel por un tema de un contexto de ellos que incluso es ajeno a la realidad de nosotros... Eso no quiere decir que como padres de familia veas un tema de esta naturaleza y digas ¿Qué sigue?", señaló.
Sin embargo, el contexto nacional muestra que los incidentes violentos dentro de escuelas no son hechos completamente aislados. De acuerdo con información del investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Sánchez, desde el año 2000 se han registrado 157 incidentes con armas de fuego en escuelas de México. De ellos, 31 ocurrieron durante 2026, lo que convierte a este año en el de mayor incidencia dentro del periodo analizado.
En el caso de Durango se han contabilizado cuatro incidentes desde 2015, mientras que Coahuila registra cinco en ese mismo tipo de hechos.
Antecedentes de violencia en planteles educativos
Uno de los casos más graves registrados en Coahuila ocurrió en enero de 2020, en el Colegio Cervantes de Torreón, donde un estudiante disparó contra alumnos y personal docente. El hecho dejó seis personas heridas, además de una maestra y el atacante sin vida.
Después de ese episodio se han presentado nuevos casos de violencia en planteles educativos, aunque con características y magnitudes diferentes.
Entre los hechos recientes se encuentra el ocurrido en la Secundaria General 13 del ejido La Unión, donde una persona perdió la vida y cuatro más resultaron lesionadas. Este caso no forma parte del registro de incidentes con armas de fuego debido a que el ataque fue cometido con un arma blanca.
A pesar de estos antecedentes, las autoridades educativas también han descrito los hechos recientes como situaciones extraordinarias.
El secretario de Educación de Coahuila, Emanuel Garza, señaló que el caso representa una situación poco común para la entidad y vinculó el episodio con contenidos y grupos en redes sociales.
"Esta es una situación extremadamente insólita..es una incidencia que tiene que ver con la promoción de la violencia desde redes sociales desde grupos muy muy específicos que están tratando de alentar ese tipo de conductas y que obviamente ese tipo de fenómenos es algo que no teníamos realmente registrado en el estado anteriormente", afirmó.

Organizaciones piden atención integral a estudiantes
La interpretación es distinta desde organizaciones dedicadas a la defensa de niñas, niños y adolescentes. Para Ariadne Lamont, activista de Justicieras por Nuestras Infancias, los hechos deben analizarse dentro de una problemática más amplia que involucra salud mental, violencia y condiciones familiares y sociales.
"Y sí ya sabe la autoridad que eso está pasando, pues debería tener ya un equipo de profesionales, de expertos que estuvieran en diálogo constante con Secretaría de Salud, con Pronnif para que estuvieran atendiendo esa problemática de la depresión, de la tristeza, del suicidio, del abandono de los padres, de que hay violencia sexual contra las infancias, todo eso se debería estar atendiendo de una manera integral", sostuvo.
El contraste entre las autoridades, los investigadores y las organizaciones civiles mantiene abierto el debate sobre las causas de la violencia escolar y la capacidad de las instituciones para detectarla y prevenirla.
Mientras continúa la discusión sobre las medidas de seguridad y atención, estudiantes, familias y docentes enfrentan la necesidad de recuperar condiciones de seguridad en los planteles y fortalecer las acciones de prevención ante posibles nuevos episodios de violencia.
El desafío no se limita a responder después de que ocurre un hecho. La atención de factores como la salud mental, la violencia contra las infancias, el entorno familiar y la exposición a contenidos que promueven conductas violentas forma parte de las demandas planteadas por especialistas y organizaciones.
Para las comunidades escolares, la discusión sobre la seguridad trasciende un solo plantel y plantea la necesidad de contar con mecanismos de detección, atención y prevención que permitan identificar situaciones de riesgo antes de que deriven en nuevos episodios.