En Sinaloa, miles de personas permanecen desaparecidas o no localizadas, mientras algunos casos acumulan cinco, diez, quince o incluso más años sin que sus familias conozcan qué ocurrió con ellas.
De acuerdo con Red Lupa, hasta mayo de 2026 se contabilizaban 6 mil 305 personas desaparecidas y no localizadas en el estado. Culiacán concentraba más de 2 mil casos, además de mantenerse entre los municipios del país con mayor número de registros.
El problema no solamente se encuentra en las nuevas desapariciones. Detrás de las cifras existen expedientes que llevan años abiertos y familias que aseguran que, conforme pasa el tiempo, las búsquedas y diligencias pierden intensidad.
Cinco años buscando a su hijo
Alma Rosa busca a su hijo desde el 17 de febrero de 2021. Han pasado más de cinco años y asegura que continúa reuniéndose periódicamente con el Ministerio Público y los investigadores, pero sin recibir resultados concretos sobre su paradero.
La madre buscadora señala que ha tenido que insistir para solicitar búsquedas, colocación de fichas y nuevas diligencias. Incluso proporcionó coordenadas obtenidas de la cuenta de Google de su hijo y entregó muestras de ADN para confrontarlas con restos humanos localizados en Culiacán.
"Lo mismo que han venido haciendo durante los cinco años, siete meses, no tienen ningún avance, se llegan acuerdos que no se cumplen", relató.
Ante la falta de resultados, Alma Rosa decidió integrarse a un colectivo y participar directamente en jornadas de búsqueda, utilizando recursos propios junto con otras familias.
Familias mantienen vivas las búsquedas
Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa, señaló que el paso de los años no elimina la obligación de las autoridades de continuar buscando e investigando.
Explicó que desde los casos de desaparición registrados durante la década de los setenta ha observado a madres, hermanas y esposas mantener búsquedas durante años e incluso décadas.
"Son los familiares, desde luego, y ahí han sustituido en buena medida el trabajo que le corresponde a la autoridad", señaló.
Loza Ochoa consideró que se necesita más personal especializado, capacitación y voluntad institucional para que los expedientes no solamente acumulen documentos, sino que generen nuevas líneas de investigación y acciones de búsqueda.
Mientras continúan registrándose nuevas desapariciones en Sinaloa, miles de casos anteriores siguen sin resolverse. Para familias como la de Alma Rosa, el paso de los años no termina con la búsqueda: prolonga una espera que continúa sin respuestas.