Desde las 11:30 horas, cuando se reportó la riña, familiares permanecen afuera del centro penitenciario a la espera de saber cómo se encuentran sus seres queridos.
Una mujer golpea con fuerza el portón del Centro Penitenciario de El Castillo, en Mazatlán. Se acomoda los zapatos y patea el metal. Del otro lado está la respuesta que busca desde hace horas: saber cómo se encuentra su hijo después de una riña.
"¡Queremos información!", grita mientras golpea. Junto a ella, otras mujeres se suman a los reclamos. En redes sociales circulan versiones sobre muertos y heridos, pero afuera del penal las familias siguen sin saber si sus seres queridos están a salvo.
La espera comenzó alrededor de las 11:30 horas de este jueves 8 de octubre, cuando se reportó la riña. Las primeras versiones hablaban de seis personas muertas y 15 heridas. Eran cifras sin confirmar que aumentaban la incertidumbre entre quienes llegaban en busca de noticias.
Alrededor de las 13:00 horas, personal del penal salió a hablar con las familias.
"Les daremos información", les dijeron entre reclamos y exigencias de respuestas.
Entre los presentes circulaban versiones sobre disparos y personas heridas con armas blancas. Sin información que permitiera corroborarlas, las familias continuaron a la espera.
Un saldo oficial, pero sin respuestas sobre sus familiares
Hacia las 16:30 horas, la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado difundió un comunicado que confirmó la muerte de diez personas durante la riña: nueve internos y una persona que se encontraba de visita. También reportó 16 personas privadas de la libertad heridas.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública, Sinuhé Téllez López, informó en un video que entre las víctimas mortales había un niño de tres años que estaba de visita. En ese mensaje mencionó 15 heridos, uno menos que en el comunicado.
El saldo oficial no resolvió la pregunta de las familias reunidas frente al penal: cómo estaban sus seres queridos.
Pasadas las 16:00 horas, quienes permanecían junto al portón seguían reclamando información. Los golpes contra el metal caliente se mezclaban con los gritos de las mujeres que exigían ser atendidas.
La autoridad había informado que el personal de Trabajo Social establecía comunicación con los familiares de las personas fallecidas. Afuera, sin embargo, las familias que reclamaban respuestas aseguraban que aún no sabían si sus parientes estaban bien o se encontraban entre los lesionados.
Bajo el calor, continuaban esperando. Habían escuchado la promesa de que les darían información, pero hasta ese momento nadie les había dicho cuánto más tendrían que esperar.
