La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI revela avances significativos en materia educativa en Durango, aunque también evidencia que los retos persisten, especialmente entre los jóvenes de 15 a 24 años. La asistencia escolar en el grupo de 3 a 5 años pasó del 57.9% en 2020 al 73.0% en 2025, el mayor incremento registrado en todos los niveles. En niños de 6 a 14 años, la asistencia subió del 93.9% al 96.8%, y en jóvenes de 15 a 24 años, del 43.2% al 47.6%, lo que indica que poco más de la mitad de este sector aún no asiste a la escuela.
La tasa de analfabetismo en la población de 15 años y más disminuyó del 2.6% al 2.1% en el mismo periodo. Por sexo, las mujeres redujeron su tasa del 2.7% al 2.0%, mientras que los hombres pasaron del 2.5% al 2.2%. El grado promedio de escolaridad también mejoró, al pasar de 9.7 años en 2020 a 10.3 años en 2025, lo que indica que, en promedio, la población de 15 años y más alcanza la secundaria terminada y algún grado de educación media superior.
Estos resultados reflejan los esfuerzos del sector educativo y de las familias duranguenses por ampliar la cobertura y mantener a los estudiantes en las aulas. Sin embargo, persisten retos en la asistencia de jóvenes de 15 a 24 años, donde poco más de la mitad no asiste a la escuela. Las causas son diversas: falta de recursos económicos, necesidad de trabajar para apoyar al hogar, desmotivación, embarazos tempranos y, en algunos casos, la distancia o falta de oferta educativa en sus comunidades.
Las autoridades educativas destacaron la importancia de seguir trabajando en la mejora de la calidad y el acceso a la educación en todos los niveles. Señalaron que se requieren estrategias focalizadas para evitar la deserción y fomentar la continuidad educativa, como becas, transporte escolar, horarios flexibles y programas de acompañamiento académico y emocional.

Es multifactorial la deserción.
Especialistas en educación advierten que la permanencia en el sistema educativo no solo depende de la oferta de espacios, sino también de las condiciones sociales y económicas de las familias. Por ello, llamaron a coordinar esfuerzos entre los tres niveles de gobierno, el sector privado y las organizaciones civiles para garantizar que ningún joven se quede sin estudiar por falta de oportunidades.
El avance en la cobertura de los niveles básicos es alentador, pero el desafío sigue siendo la educación media superior y superior, donde las tasas de abandono son más altas. Las autoridades reiteraron su compromiso de seguir impulsando políticas que fortalezcan la trayectoria educativa de los duranguenses y contribuyan a cerrar las brechas de desigualdad que aún persisten en el estado.