La posibilidad de cerrar ocho bibliotecas municipales en Durango generó polémica, inconformidad ciudadana y posicionamientos de distintos representantes políticos, luego de que autoridades municipales plantearan revisar la permanencia de estos espacios debido a los gastos que representan y a la supuesta baja afluencia de usuarios. Sin embargo, después de los cuestionamientos y reuniones entre integrantes del Ayuntamiento y funcionarios municipales, la postura cambió: las bibliotecas no cerrarán, sino que serán transformadas y fortalecidas para ampliar sus servicios y atraer a más personas.
El anuncio que desató la polémica
La controversia comenzó cuando Giovanni Rosso Güereca, director del Instituto Municipal para el Desarrollo Humano y Valores, informó que se analizaba la posibilidad de cerrar ocho de las bibliotecas que se encontraban bajo administración municipal, debido a que algunas registraban apenas entre cinco y diez visitas mensuales.
El funcionario argumentó que mantener estos espacios implicaba gastos de personal, electricidad, agua, internet, computadoras y otros recursos necesarios para su funcionamiento. Incluso estimó que cada programa podía representar alrededor de 20 mil pesos mensuales, por lo que consideró necesario revisar el costo-beneficio y el impacto que tenían entre la población.
La declaración generó preocupación entre usuarios, trabajadores, promotores culturales y habitantes de distintas comunidades, quienes cuestionaron que la baja asistencia fuera motivo suficiente para desaparecer espacios dedicados a la lectura, el aprendizaje y el apoyo escolar.
Además, se recordó que tres bibliotecas ya habían sido reportadas inicialmente como cerradas, ubicadas en Navacoyán, la colonia Gobernadores y Ampliación PRI, aunque posteriormente surgieron precisiones sobre la situación de algunos de estos espacios.
Posturas divididas entre representantes políticos
Ante el anuncio, el regidor Francisco Franco Soler cuestionó que la permanencia de las bibliotecas se evaluara únicamente por la cantidad de visitantes y los costos de operación. Consideró que estos espacios representan una inversión en educación, cultura y oportunidades para niñas, niños y jóvenes, por lo que planteó rescatarlos mediante talleres, actividades culturales y estrategias que permitan recuperar su participación comunitaria.
También propuso llevar el tema a las comisiones correspondientes del Ayuntamiento y abrir una mesa de trabajo plural, con participación de ciudadanos, colectivos culturales y autoridades municipales, para escuchar las inconformidades y construir alternativas.
Por su parte, el regidor Alfredo Varela manifestó su preocupación por la posibilidad de cerrar bibliotecas sin consultar previamente a quienes utilizan estos espacios. Señaló que las decisiones gubernamentales deben considerar todas las voces, particularmente las de las personas que dependen de estos recintos para acceder a la lectura y la cultura.
Desde la fracción priista, la regidora Gabriela Hernández López también se pronunció por mantener abiertas las bibliotecas y planteó una estrategia para transformarlas. En una reunión con Giovanni Rosso, acompañada por los regidores Brenda Pacheco Mathey, Jorge Herrera Castro y Ariel Maa López, se expusieron propuestas para mejorar los servicios, capacitar al personal y conocer las condiciones del acervo bibliográfico y el equipamiento de cada inmueble.
La postura fue que las bibliotecas deben convertirse en espacios más atractivos, con actividades para niñas, niños, jóvenes y adultos mayores, y no limitarse únicamente a la consulta de libros.
Ayuntamiento cambia de postura: no habrá cierres
En medio de los cuestionamientos, el alcalde Toño Ochoa aseguró que el Gobierno Municipal no tenía intención de cerrar las bibliotecas y afirmó que los puestos de trabajo del personal estaban garantizados. También defendió el modelo de la Biblioteca del Árbol, que incorpora actividades pedagógicas y recreativas para fomentar el aprendizaje entre la niñez.
Posteriormente, Giovanni Rosso reconoció que el tema había generado confusión por la manera en que se comunicó la posibilidad de los cierres y aclaró que no se contemplaba desaparecer ninguna biblioteca, sino iniciar un proceso de transformación para mejorar su funcionamiento y hacerlas más atractivas para la ciudadanía.
La decisión final: fortalecer y transformar los espacios
Finalmente, la determinación que se dio a conocer fue mantener abiertas las bibliotecas municipales y trabajar en una nueva estrategia de atención.
Entre las acciones planteadas se encuentra capacitar a bibliotecarias y bibliotecarios, proporcionarles herramientas educativas, revisar el acervo disponible y las condiciones del equipamiento, además de ampliar las actividades culturales, recreativas y de apoyo escolar.
La intención es que estos espacios también puedan atender las necesidades de personas adultas mayores y ofrecer alternativas de aprendizaje y convivencia para las familias.
De esta manera, lo que comenzó como un análisis para cerrar ocho bibliotecas terminó convirtiéndose en una propuesta para transformar la red municipal sin clausurar sus instalaciones.
Aunque quedan por definirse los alcances, los tiempos y las acciones concretas que se implementarán en cada recinto, la postura final de las autoridades municipales es que las bibliotecas continuarán funcionando y que el objetivo será recuperar su afluencia, mejorar sus servicios y aprovechar su potencial educativo y cultural.