Cempasúchil: el color de una tradición que florece entre recuerdos y desafíos

Por: Monserrath Ensiso Alanis
Durango
Fecha: 02-11-2026

Tres meses de trabajo para una flor llena de significado

Con sus tonos naranjas y amarillos, el cempasúchil anuncia la llegada del Día de Muertos y llena de color los altares, panteones y hogares mexicanos. En Durango, esta tradición también nace de la tierra, donde productores dedican meses de trabajo para que la flor llegue a tiempo a una de las celebraciones más significativas del país.


En el Rancho Las Flores, el cultivo requiere paciencia y cuidados constantes. La preparación y el desarrollo del cempasúchil toman aproximadamente tres meses y diez días, mientras que la flor conocida como mano de león necesita cerca de cuatro meses para completar su ciclo.

Más allá de su apariencia, el cempasúchil representa el recuerdo de quienes ya no están. Su color y aroma se asocian con el camino simbólico que guía a las almas de regreso a los hogares durante estas fechas, convirtiéndolo en uno de los elementos esenciales de las ofrendas mexicanas.


Las lluvias, un desafío para los productores


Detrás de cada flor existe un trabajo que depende tanto de la dedicación humana como de las condiciones del clima. Aunque el Rancho Las Flores cuenta con sistema de riego para mantener los cultivos, las lluvias también pueden convertirse en un obstáculo para la producción.


Las precipitaciones registradas durante el ciclo agrícola han provocado afectaciones y mermas que, de acuerdo con los datos compartidos por el productor Víctor Briceño, pueden ubicarse entre el 40 y el 59 por ciento. Estas pérdidas representan un reto para quienes dependen de una temporada de venta concentrada en pocos días.


Por ello, mantener los cultivos en condiciones adecuadas resulta fundamental para alcanzar la cosecha y aprovechar la demanda que aumenta conforme se acercan las celebraciones de noviembre.


Durango, entre la cosecha y la memoria


En el estado, la producción de flores de temporada también destaca en municipios como Lerdo, particularmente en comunidades como Villa Juárez, La Loma, Sapioriz, La Goma y Los Ángeles, donde se cultivan cempasúchil, mano de león y otras variedades para las festividades. 


La comercialización representa otra etapa fundamental. Una vez listas, las flores se cortan, preparan y distribuyen a florerías y distintos puntos de venta, donde las familias las buscan para adornar sus altares y visitar los cementerios.


Así, cada ramo reúne mucho más que pétalos: representa meses de esfuerzo, el sustento de familias productoras y una tradición que permanece viva generación tras generación.


En Durango, el cempasúchil vuelve a recordarnos que algunas flores no solo adornan los espacios, sino que también ayudan a expresar aquello que permanece en el corazón, incluso cuando las personas que amamos ya no están.


Conoce más sobre el trabajo y los desafíos que existen detrás del cultivo de cempasúchil en el Rancho Las Flores, en nuestro reportaje.


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