El comercio en pequeño de Durango podría enfrentar una nueva etapa de dificultades económicas durante 2027, ante los cambios relacionados con la fiscalización y el uso de medios de pago digitales. Lourdes Macías, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño en Durango, señaló que estas medidas representan una presión adicional para los establecimientos que ya enfrentan bajas ventas, gastos operativos y una economía complicada.
La dirigente empresarial advirtió que, de mantenerse este escenario, el sector podría registrar hasta otro 30 por ciento de cierres de negocios durante el próximo año, una situación que consideró preocupante porque se sumaría a los establecimientos que ya han tenido que bajar la cortina.
Más presión para los negocios pequeños
Macías explicó que el problema no se limita a una sola obligación, sino a la acumulación de diferentes cargas que terminan afectando principalmente a quienes tienen negocios pequeños y dependen de ventas diarias para mantenerse. "Venimos con una carga muy difícil hablando económicamente", señaló, al considerar que la situación económica de Durango no permite que los comerciantes absorban fácilmente nuevas obligaciones.
Desde su perspectiva, la nueva dinámica de fiscalización puede terminar apretando todavía más a los establecimientos formales, particularmente aquellos que tienen márgenes reducidos y que deben cubrir renta, servicios, empleados, mercancía e impuestos.
La presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño consideró que el comercio establecido tiene que analizar constantemente qué costos puede asumir y cuáles terminan haciendo inviable mantener abierto un negocio.
El pago digital también preocupa
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la obligación de avanzar hacia esquemas de cobro digital. Macías sostuvo que esta situación puede tener repercusiones para los pequeños comerciantes, debido a que todas las operaciones quedan registradas y se facilita una fiscalización más amplia.
El planteamiento, dijo, no significa que los comerciantes estén en contra de modernizar sus formas de cobro, sino que existe preocupación por las consecuencias económicas que puedan generarse cuando se acumulan nuevas obligaciones sobre negocios que ya enfrentan dificultades para mantenerse.
Incluso, puso sobre la mesa el riesgo de que algunos establecimientos terminen perdiendo ventas si no cuentan con las condiciones necesarias para aceptar determinados métodos de pago o si los costos asociados terminan siendo demasiado elevados.
A esto se suma el tema de las comisiones, que también representa un gasto para los comerciantes y que, de acuerdo con la dirigente, debe ser considerado dentro del conjunto de obligaciones que actualmente enfrenta el sector.

Piden capacitación antes de que aumenten los cierres
Ante este escenario, Macías consideró necesario que los comerciantes reciban capacitación con anticipación para conocer cómo deberán operar y cuáles serán sus obligaciones.
Advirtió que la falta de información puede generar incertidumbre y, en algunos casos, llevar a que propietarios de pequeños negocios decidan no continuar con sus actividades. "Es de suma importancia que realmente estas capacitaciones ya estén antes de que se venga todavía un pánico", sostuvo.
La dirigente empresarial señaló que no solamente un giro comercial estaría expuesto a estas modificaciones, sino que la afectación podría extenderse a distintos sectores, debido a que las nuevas disposiciones tienen alcance sobre el comercio en general.
Prevén un escenario complicado para 2027
Macías estimó que, si las condiciones económicas y fiscales no cambian, al iniciar 2027 podría presentarse otro 30 por ciento de cierre de negocios dentro del sector que representa. Aunque se trata de una estimación del organismo empresarial y no de un dato oficial, la cifra refleja la preocupación que existe entre los comerciantes ante la posibilidad de que más establecimientos dejen de operar.
Para la presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño, el reto será evitar que las nuevas obligaciones terminen convirtiéndose en otro factor que empuje a los negocios hacia el cierre o hacia la informalidad.
En un escenario donde los pequeños comercios ya enfrentan competencia del comercio informal, bajas ventas y mayores costos para operar, consideró que cualquier nueva carga debe analizarse tomando en cuenta la realidad económica de quienes viven de las ventas del día a día.