La llegada de nuevas empresas e inversiones a Durango ha impulsado la economía estatal, pero también ha generado una mayor demanda de recursos energéticos e hídricos que la infraestructura actual no puede satisfacer adecuadamente. Durante 2024, específicamente entre enero y julio, se registraron más de 1,100 reportes de fallas en el suministro eléctrico, atribuidas principalmente a las olas de calor y al aumento en el consumo de energía. Esta situación se ve agravada por la paralela escasez de agua potable en diversas zonas de la ciudad.
Los apagones en áreas residenciales de Durango tienen consecuencias económicas y de seguridad considerables. Cada hogar afectado enfrenta pérdidas estimadas entre 500 y 1,000 pesos debido a la descomposición de alimentos, además de daños en electrodomésticos y equipos médicos esenciales como concentradores de oxígeno. La falta de iluminación durante estas interrupciones del servicio también propicia un aumento en los índices delictivos, particularmente robos, convirtiendo las fallas eléctricas en un problema de seguridad pública.
La crisis hídrica representa otro desafío crítico. La falta de planeación urbana ha provocado que el 50% de las colonias de reciente creación carezcan de red formal de agua potable. Mientras tanto, en zonas como El Pueblito, los habitantes enfrentan el problema contrario pero igualmente grave: desbordamientos de aguas negras por la saturación del sistema de drenaje, lo que genera contaminación y riesgos para la salud.
Esta situación evidencia la desconexión entre el crecimiento económico y el desarrollo de infraestructura básica en el estado. Las autoridades enfrentan el doble reto de atender las necesidades inmediatas de la población mientras implementan soluciones estructurales a mediano y largo plazo. La falta de control en el crecimiento urbano y la proliferación de asentamientos irregulares agravan el problema, afectando anualmente a miles de familias duranguenses.
La solución requerirá una coordinación efectiva entre gobierno, empresas y sociedad civil, así como inversiones significativas en modernización de infraestructura eléctrica e hídrica. Mientras tanto, los habitantes de Durango continúan adaptándose a estas carencias, buscando alternativas para mitigar el impacto de los apagones y la escasez de agua en su vida diaria y en sus actividades económicas. El equilibrio entre desarrollo industrial y bienestar social sigue siendo el principal desafío para el estado.