De acuerdo con la información disponible del INEGI y las declaraciones de cámaras empresariales para 2026, el panorama para las empresas en Durango es contradictorio. Por un lado, las autoridades presumen un entorno de atracción de inversiones histórico: 28 empresas y 8 mil millones de dólares. Por el otro, los empresarios locales enfrentan una realidad de cierres, con 30 comercios cerrados en el primer semestre según Canacope, una carga fiscal y regulatoria que consideran asfixiante, y una competencia informal que los pone en desventaja: solo 45 de cada 100 unidades económicas en el estado son formales, mientras el resto opera en la informalidad, sin pagar impuestos ni cumplir con las mismas regulaciones.
La rentabilidad, para este sector, no está en el crecimiento, sino en la resistencia. Mientras el gobierno federal y estatal atraen grandes inversiones como los Data Centers o la industria manufacturera, el tejido empresarial local, el que genera la mayoría de los empleos y dinamiza la economía de barrio, se siente desprotegido y asfixiado. Los líderes empresariales advierten que la brecha entre el discurso oficial y la realidad cotidiana es cada vez más profunda.
Por su parte, CANACINTRA Durango advirtió que los nuevos impuestos y cobros, junto con los aumentos al salario mínimo y las revisiones del SAT, que en algunos casos exigen pagos de hasta cinco años atrás, ponen "en jaque" a la industria. La carga fiscal ha variado tanto que, en algunos casos, los incrementos superan el 50%. Los empresarios señalaron que no existen incentivos reales para formalizarse o invertir, lo que perpetúa el círculo vicioso de la informalidad.
Las cifras son contundentes: 52 de cada 100 negocios mueren antes de cumplir dos años, lo que refleja la fragilidad del ecosistema emprendedor local. Los empresarios atribuyen esta alta mortalidad a la falta de apoyo institucional, a los altos costos operativos y a la competencia desleal de quienes operan en la informalidad.
Los líderes empresariales llamaron a las autoridades a implementar políticas que incentiven la formalización, simplifiquen los trámites y reduzcan la carga fiscal, para que más negocios puedan operar en la legalidad y competir en igualdad de condiciones. Sin incentivos, la informalidad seguirá creciendo, advirtieron.

Durango: grandes inversiones contrastan con cierre de negocios locales.
Asimismo, pidieron que las revisiones del SAT sean proporcionales y que no se castigue a los empresarios que han cumplido con sus obligaciones, ya que las auditorías retroactivas generan incertidumbre y desalientan la inversión. "No estamos en contra de pagar impuestos, pero necesitamos reglas claras y condiciones justas", expresó uno de los líderes empresariales.
Finalmente, los empresarios hicieron un llamado al gobierno estatal y federal a escuchar sus demandas y a trabajar en conjunto para fortalecer el tejido empresarial local, que es la base de la economía y el empleo en Durango. "Si no se atiende esta contradicción, las grandes inversiones no se traducirán en bienestar para las familias duranguenses", concluyeron.