Luego de la manifestación realizada el pasado 14 de octubre en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango, estudiantes señalaron que su movimiento no tuvo como objetivo retirar a la representación estudiantil, sino exigir mejores condiciones académicas, económicas y de infraestructura. María José Barrón y Danna Paola, alumnas y participantes de la movilización, aseguraron que las demandas surgieron de necesidades que enfrenta de manera cotidiana la comunidad estudiantil.
Las jóvenes también respondieron a los señalamientos de la presidenta de la Sociedad de Alumnos, Dulce Melanie Mireles Córdova, a quien acusaron de no respaldar a los estudiantes durante la protesta. Mireles Córdova fue identificada como una de las representantes del movimiento estudiantil y como presidenta de la Sociedad de Alumnos.
Cuestionan a la representación estudiantil
Las estudiantes rechazaron que la movilización haya sido planeada para quitar a Melanie del cargo o para obtener algún beneficio personal.
Aseguraron que el 14 de octubre acudieron al plantel con la intención de ejercer su derecho a manifestarse, pero encontraron desde temprana hora a directivos, docentes, administrativos e integrantes de la Sociedad de Alumnos.
"Melanie, deja de mentirle a los estudiantes", señalaron las jóvenes, al considerar que no corresponde con los hechos decir que se desconocía la movilización cuando, según su versión, la representación estudiantil ya se encontraba en el plantel desde las primeras horas. Ante esta situación, las alumnas decidieron trasladar la protesta a las calles para hacer visibles sus inconformidades.
También cuestionaron el desempeño de la Sociedad de Alumnos, al señalar que no se sumó a las demandas pese a que, desde su perspectiva, sus integrantes conocen directamente las necesidades que existen dentro de las aulas.
La Federación de Estudiantes Normalistas del Estado de Durango confirmó que la Sociedad de Alumnos permanece suspendida temporalmente y que se analizará si continúa la actual representación o se realiza una renovación. Por lo tanto, la destitución solicitada por las manifestantes todavía no es una decisión definitiva.
Señalan incremento en cuotas
Otro de los reclamos expuestos fue el aumento de la cuota de la Sociedad de Alumnos, que, de acuerdo con las estudiantes, pasó de 80 a 120 pesos. Explicaron que el incremento habría sido justificado con una supuesta separación entre el bachillerato y la licenciatura, situación que, aseguran, finalmente no ocurrió.
Las jóvenes insistieron en que el tema económico no es lo que motiva su postura contra la representación estudiantil, sino la falta de respaldo durante el conflicto.
"Quédate con el dinero, la verdad eso no nos importa. Lo que sí nos importa es que quede claro que ya no nos representas", expresaron.
Uniformes, maestros y equipamiento
Entre los resultados que las estudiantes atribuyen a la movilización está el acuerdo para que los alumnos puedan adquirir sus uniformes donde consideren conveniente, eliminando la exclusividad de compra dentro de la institución.
También señalaron que se atendió la falta de maestros de práctica y que se buscarán alternativas para cubrir las ausencias generadas por jubilaciones, años sabáticos u otras situaciones, con el propósito de evitar afectaciones en la continuidad de las materias.
En materia de talleres deportivos y culturales, aseguraron que se consiguió el compromiso de proporcionar el equipamiento necesario para que los estudiantes puedan utilizar adecuadamente las instalaciones y espacios destinados para estas actividades.
Las alumnas adelantaron que estos acuerdos serán revisados en una reunión de seguimiento programada para el lunes 19 de octubre, donde esperan conocer fechas y plazos concretos para el cumplimiento de los compromisos.

También exigen mejoras en infraestructura
Otro de los puntos alcanzados contempla la rehabilitación de distintos espacios y equipos de la institución.
Las estudiantes mencionaron trabajos relacionados con aires acondicionados, pizarrones, mesabancos, proyectores y computadoras.
También destacaron el compromiso de retirar las máquinas expendedoras de papel higiénico y toallas femeninas de los baños, para que estos productos sean proporcionados gratuitamente a los estudiantes.
A esto se suma la posibilidad de establecer becas alimenticias para alumnos que se encuentren en situación vulnerable, mediante un estudio socioeconómico que permita identificar a quienes requieren este apoyo.
Multa por no participar en desfile
Uno de los temas que generó mayor inconformidad fue la multa de 20 mil pesos que, según las estudiantes, se pretendía aplicar a quienes decidieran no participar en el desfile.
Las alumnas señalaron que se alcanzaron acuerdos para buscar alternativas que privilegien la convivencia y participación estudiantil, en lugar de imponer sanciones económicas que consideran excesivas.
María José y Danna Paola insistieron en que la movilización fue encabezada inicialmente por alrededor de 15 estudiantes, pero contó con el respaldo de otros alumnos que decidieron sumarse a las exigencias.
Aclararon que no consideran terminada la lucha con la firma de acuerdos, pues ahora el objetivo será vigilar que cada uno de los compromisos se cumpla.
"Las acciones ya están hechas", señalaron, al advertir que el movimiento estudiantil no buscaba beneficios particulares, sino conseguir mejores condiciones para quienes estudian en la institución.