Una joven de 20 años estuvo a punto de ser víctima de una extorsión telefónica cuando se encontraba en un establecimiento comercial de la ciudad de Durango. Los delincuentes intentaron intimidarla mediante amenazas contra su integridad y la de sus familiares, con el objetivo de obligarla a depositar 10 mil pesos. La intervención de elementos de seguridad que realizaban recorridos de proximidad social permitió frenar la situación antes de que entregara el dinero.
La amenazaron con hacerle daño a su familia
De acuerdo con la información proporcionada sobre el incidente, la joven se encontraba en una tienda Coppel, ubicada en la zona comercial de Paseo Durango, cuando recibió una llamada telefónica de personas que se identificaron como integrantes de un grupo del crimen organizado.
Durante la comunicación, los presuntos delincuentes comenzaron a amenazarla, asegurándole que podían hacerle daño tanto a ella como a sus familiares si no realizaba un depósito por 10 mil pesos.
Ante las amenazas, la víctima comenzó a vivir momentos de angustia, sin embargo, la presencia de elementos de seguridad en el lugar fue determinante para evitar que la extorsión avanzara.
Policía intervino y delincuente colgó la llamada
La joven se percató de que en las inmediaciones se encontraban integrantes de las Bases Operativas Interinstitucionales, conformadas por elementos de la Policía Estatal, Guardia Nacional y Policía Municipal, quienes realizaban labores de proximidad social.
Al solicitarles ayuda, uno de los policías estatales intervino directamente y tomó la llamada telefónica. Al darse cuenta de que la víctima ya estaba acompañada por las autoridades, la persona que se encontraba del otro lado de la línea colgó inmediatamente.
De esta manera, se evitó que la joven realizara el depósito exigido por los extorsionadores, quienes recurrieron a las amenazas para generar miedo y presionarla económicamente.

Recibió atención psicológica tras la crisis nerviosa
La víctima, identificada como Fernanda "N", de 20 años de edad, presentó una crisis nerviosa derivada de las amenazas recibidas, por lo que fue necesaria la intervención de personal especializado del programa Línea Amarilla.
Los profesionales le brindaron contención psicológica hasta conseguir tranquilizarla. Posteriormente, fue trasladada de manera segura hasta su domicilio, donde quedó bajo el resguardo y acompañamiento de sus familiares.
El caso vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de la extorsión telefónica, una práctica en la que los delincuentes utilizan el miedo, la intimidación y las amenazas contra seres queridos para conseguir depósitos de dinero, aprovechándose de la desesperación de las víctimas.
Piden no caer en amenazas telefónicas
Ante este tipo de situaciones, se recomienda a la población no proporcionar información personal o familiar a desconocidos, evitar realizar depósitos y, sobre todo, no dejarse llevar por las amenazas que reciben mediante llamadas telefónicas.
La indicación es colgar inmediatamente, comunicarse con familiares para verificar que se encuentren bien y reportar el número desde el que se recibió la llamada.
Para denunciar estos intentos de extorsión, la ciudadanía puede comunicarse al 089 o solicitar apoyo a través del número de emergencias 911.
La intervención oportuna puede evitar que las amenazas se conviertan en una pérdida económica, pero también es importante que las víctimas sepan que no deben enfrentar solas este tipo de situaciones.