Pandillerismo juvenil, un reto que sigue preocupando en Durango

Por: Andrea Terán López de Nava
Durango
Fecha: 11-08-2026

El pandillerismo es un problema que sigue generando preocupación en Durango, principalmente por la participación de adolescentes y jóvenes en riñas, vandalismo y actos de violencia. Estas conductas no solamente afectan a quienes participan, sino que también generan miedo entre vecinos, dañan espacios públicos y alteran la tranquilidad de las colonias, donde las familias terminan modificando sus actividades cotidianas ante el temor de encontrarse con grupos conflictivos.

Factores que pueden llevar a los jóvenes a las pandillas

Pero, ¿qué lleva a un joven a integrarse a una pandilla? No existe una sola causa. Entre los factores que pueden influir se encuentran la falta de atención y comunicación familiar, la necesidad de pertenecer a un grupo, la violencia dentro o fuera del hogar, la deserción escolar, la falta de oportunidades y la normalización de conductas agresivas.

Para algunos adolescentes, formar parte de un grupo puede representar una manera de sentirse aceptados, protegidos o reconocidos. El problema surge cuando esa pertenencia se construye alrededor de la violencia, las confrontaciones con otros grupos, el consumo de sustancias o actos que afectan directamente a la comunidad.

Riñas que involucran principalmente a jóvenes

En los últimos meses se han registrado diversos casos que reflejan esta problemática. En febrero de 2026, doce jóvenes fueron detenidos tras una riña registrada en la zona de División del Norte; la mayoría de los involucrados eran menores de edad.

Este tipo de hechos vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de analizar el fenómeno más allá de la detención de quienes participan en las confrontaciones. Si bien la actuación de las autoridades resulta necesaria cuando existen conductas que ponen en riesgo a otras personas, también es importante trabajar en las causas que llevan a los adolescentes a involucrarse en estos grupos.

La prevención debe comenzar desde la comunidad

La prevención representa uno de los principales retos. La familia, las escuelas, las autoridades y la propia comunidad tienen un papel importante para detectar oportunamente cambios de conducta, abandono escolar, problemas de convivencia o situaciones de violencia que puedan colocar a los jóvenes en una condición de vulnerabilidad.

También resulta fundamental fortalecer los espacios deportivos, culturales y recreativos, particularmente en las colonias donde existen mayores condiciones de riesgo. Contar con actividades accesibles puede ofrecer a los adolescentes alternativas para utilizar su tiempo libre, desarrollar habilidades y establecer relaciones sociales alejadas de la violencia.


Recuperar espacios y oportunidades para los jóvenes

El combate al pandillerismo no puede limitarse a los operativos policiales. También implica recuperar parques y espacios públicos, mejorar las condiciones de las colonias y generar oportunidades educativas, deportivas, culturales y laborales para las nuevas generaciones.

Atender el problema desde una perspectiva preventiva permitiría evitar que más adolescentes encuentren en las pandillas una forma de pertenencia. La seguridad de las colonias requiere de la participación de todos, pero especialmente de acciones que permitan que los jóvenes tengan opciones distintas a la violencia.

Porque detrás de cada riña y cada acto de vandalismo existe también una historia que debe ser atendida. Prevenir que un adolescente llegue a formar parte de una pandilla puede resultar mucho más efectivo que intervenir cuando el conflicto ya escaló y las consecuencias alcanzaron a toda una comunidad.



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