El cierre del ciclo agrícola primavera-verano 2026 dejó un panorama favorable para los productores de la región de Poanas y los municipios que integran el Distrito de Riego 052, al concluir con los embalses a su máxima capacidad, una condición que permite contar con agua suficiente para planificar el próximo periodo de siembra.
Durante una reunión del Comité Hidráulico, realizada en Villa Unión, autoridades y productores revisaron los resultados del ciclo que está por concluir, además de analizar las condiciones de la infraestructura hidroagrícola y las acciones que deberán realizarse para mantener el abasto de agua durante la siguiente temporada.
Agua disponible para la próxima siembra
Uno de los principales puntos abordados fue la programación de los riegos para los diferentes cultivos de la región, así como los trabajos de conservación y modernización de la infraestructura que permite llevar el agua hasta las zonas agrícolas.
De acuerdo con lo expuesto durante la reunión, el hecho de que las presas lleguen al cierre del ciclo con altos niveles de almacenamiento representa un margen de mayor certeza para los agricultores, quienes podrán comenzar a planear sus cultivos con mejores condiciones respecto a la disponibilidad del recurso.
El agua, sin embargo, no solamente representa una condición necesaria para la actividad agrícola. Para las comunidades rurales también significa empleos, movimiento comercial y una mayor posibilidad de que las familias encuentren oportunidades económicas en sus propias localidades.
El campo mueve la economía de las comunidades
La disponibilidad de agua permite que los productores puedan anticipar la compra de insumos, preparar sus tierras y definir inversiones para el siguiente ciclo. A la par, la actividad agrícola genera empleos para jornaleros y movimiento para establecimientos comerciales relacionados con el campo.
En municipios donde una parte importante de la economía depende de la agricultura, un ciclo con disponibilidad de agua puede tener efectos que van más allá de las parcelas. Desde la contratación de trabajadores hasta la compra de maquinaria, fertilizantes y otros insumos, el campo mantiene una cadena económica que alcanza a distintos sectores.

También se destacó el impacto social que representa contar con mejores condiciones para la producción, particularmente en comunidades donde la falta de oportunidades laborales puede convertirse en un factor de migración.
Pendientes en infraestructura y uso del agua
Durante la sesión también se revisaron los avances en los procesos de contratación para distintas obras de los módulos de riego, así como las acciones de conservación que buscan evitar que la infraestructura existente pierda capacidad para distribuir el recurso.
El Comité Hidráulico planteó mantener la coordinación con los usuarios para mejorar el aprovechamiento del agua y avanzar en la modernización de los sistemas de riego.
El cierre de primavera-verano 2026 deja así una condición que, de mantenerse, permitirá a los productores del Distrito de Riego 052 enfrentar el siguiente ciclo con mayor margen de planeación. El reto será que el agua almacenada se traduzca en una distribución eficiente y en mejores condiciones para quienes dependen directamente de la actividad agrícola.
Además de las presas con almacenamiento favorable, la recarga de los acuíferos y los trabajos de conservación de infraestructura forman parte de las condiciones que deberán mantenerse para que la disponibilidad de agua tenga un efecto real en la producción y en las comunidades rurales de Durango.