La capital de Durango tiene un riesgo bajo y una normativa que obliga a proteger edificios clave, lo que ha evitado daños reportados. Sin embargo, el resto del estado, especialmente la zona serrana ?Pueblo Nuevo y Tamazula?, presenta un riesgo mucho mayor, con un número elevado de tormentas eléctricas al año y víctimas mortales.
Los reportes de 2026 confirman víctimas mortales y lesionados: en junio, un campesino falleció tras ser alcanzado por un rayo mientras trabajaba en el campo en Pueblo Nuevo; en agosto, cinco jóvenes resultaron lesionados, uno de gravedad, cuando un rayo cayó sobre el tejabán bajo el que se resguardaban en Tamazula. También existen registros históricos, como una víctima en Mezquital en 2016.
Un Atlas de Riesgos del Municipio de Durango, elaborado con datos de la UNAM, la NASA y la CFE, indica que la vulnerabilidad a tormentas eléctricas en la capital es de baja a muy baja. Esto se debe, en parte, a que la normativa local y la NOM-022-STPS-2008 exigen sistemas de pararrayos en edificaciones importantes como fábricas con materiales flamables y hospitales. El mismo documento señala que, gracias a estas protecciones, no existen reportes de daños por rayos en el municipio de Durango. Sin embargo, advierte que el riesgo no es uniforme: es bajo en el noreste y medio en el suroeste del municipio.
La situación es distinta en la zona serrana, donde el riesgo es alto y las actividades al aire libre son comunes. Pueblo Nuevo promedia 75 rayos al año en estaciones como La Ciudad, y Guadalupe Victoria pasa de menos de 5 en el norte a 80 en el extremo sur. Esta diferencia explica por qué los incidentes fatales se concentran en la sierra.
Especialistas señalan que en la sierra la instalación de pararrayos y la adopción de medidas de precaución ?evitar refugiarse bajo árboles o tejabanes aislados durante tormentas? son medidas críticas que salvan vidas. Asimismo, recomiendan a la población mantenerse informada sobre las condiciones climáticas y seguir las indicaciones de Protección Civil.

Riesgo de rayos: bajo en Durango capital, alto en la sierra.
La instalación de un pararrayos no es un trabajo casero; requiere un estudio técnico y personal certificado. Según guías especializadas, el proceso incluye un análisis de riesgo del inmueble, la instalación del sistema de captación y la verificación del sistema de puesta a tierra. Por ello, las autoridades recomiendan contratar a profesionales certificados para garantizar la eficacia del sistema.
Finalmente, los especialistas hicieron un llamado a las autoridades a reforzar las campañas de concientización sobre los riesgos de los rayos en la zona serrana y a promover la instalación de pararrayos en escuelas, hospitales y edificios públicos. "La prevención es la mejor herramienta para evitar tragedias", concluyeron.