Para 2026, el salario mínimo en Durango se fijó en 315.04 pesos diarios, lo que representa un ingreso mensual de 9,582.47 pesos tras un incremento del 13%. Este aumento, aunque significativo en términos de recuperación del poder adquisitivo histórico ?154% desde 2018, el nivel más alto desde 1980?, ha generado reacciones encontradas entre los distintos actores económicos del estado. Mientras el gobierno celebra la recuperación histórica, los empresarios advierten sobre el riesgo de estancamiento, despidos y mayor informalidad si no se implementan apoyos compensatorios.
El sector empresarial de Durango, particularmente las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), ha expresado una profunda preocupación. Consideran que el incremento del 13% es "un porcentaje alto" que impacta directamente sus costos operativos, por lo que proponen, a través del Consejo Coordinador Empresarial, un tope del 6% de incremento.
Los líderes empresariales advierten que el alza no se limita al sueldo base. Genera una "cadena de impactos" que encarece las cuotas del IMSS, Infonavit, primas de antigüedad y otros costos laborales integrales, poniendo en riesgo la viabilidad de muchos negocios familiares. El presidente del Consejo Empresarial Mexicano (CEM) en Durango, Mauricio Holguín, señaló que este panorama obliga a las empresas a enfocarse en "subsistir" en lugar de crecer, lo que frena la creación de nuevas contrataciones y el desarrollo económico del estado.
Ante la también inminente reducción de la jornada laboral a 40 horas, cámaras como la CANACO nacional han pedido al gobierno federal "reciprocidad" y apoyos, como préstamos accesibles o reducción del ISR, para poder absorber los costos sin recurrir a despidos o al cierre, y evitar así un aumento en la informalidad. En la capital, la CANACO local propuso instalar una mesa tripartita para monitorear la productividad y el empleo formal, buscando un principio de "más salario, con más empleo".

Salario mínimo 2026 en Durango: 315 pesos diarios; empresarios preocupados.
Yolanda Pacheco Cortés, presidenta de AMMJE Durango, señaló que las empresarias enfrentan un panorama complicado, ya que muchas operan con márgenes reducidos y no cuentan con la capacidad financiera para absorber incrementos salariales tan pronunciados. Asimismo, Fernando Flores Gómez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora en Durango, advirtió que el sector panadero, que ya enfrenta competencia desleal e informalidad, podría verse gravemente afectado por el alza.
Por su parte, Homero del Bosque, de CANACINTRA Gómez Palacio, consideró que el aumento es insostenible para muchas empresas y que se requiere una política diferenciada que considere el tamaño y la capacidad de cada negocio. El reto para Durango será encontrar un equilibrio que permita que el aumento salarial no se convierta en un factor que frene la economía formal, sino que, por el contrario, se traduzca en un motor de consumo y bienestar sostenible.