El secretario de Educación del Estado de Durango, Guillermo Adame Calderón, dio a conocer este martes el programa de retiro voluntario dirigido a trabajadores administrativos y docentes activos de la dependencia, una medida implementada para reducir el gasto en nómina siguiendo la instrucción estatal de disminuir los costos nominales, y que contempla cubrir 500 plazas mediante la aceptación de solicitudes que serán analizadas por la secretaría, sin restricción por edad o antigüedad, siempre que los aspirantes cuenten con al menos seis meses y un día de servicio.
Adame Calderón explicó que el programa aplica exclusivamente para trabajadores que se encuentren activos, es decir, que no estén gozando de algún permiso o licencia. Los interesados deberán llenar una solicitud formal y entregarla en las oficinas correspondientes para su revisión. Una vez analizada, si el trabajador cumple con los requisitos establecidos, la secretaría procederá a aceptar su incorporación al retiro voluntario.
El funcionario precisó que no habrá restricciones por edad del trabajador ni por antigüedad en la plaza, lo que abre la posibilidad a una amplia gama del personal. La meta es cubrir las 500 plazas contempladas en la reducción del presupuesto estatal, una meta que el secretario calificó como alcanzable si la respuesta de los trabajadores es positiva.
En otro tema, el titular de Educación abordó el delicado asunto del cierre de escuelas, una tendencia que continuará principalmente en las comunidades rurales del estado. Adame Calderón explicó que esta decisión responde a la drástica baja en la matrícula escolar registrada en los últimos años. Los grupos que hace una o dos décadas contaban con 30 o 40 alumnos, dijo, han quedado en el olvido, reduciéndose a números que en muchos casos hacen insostenible la operación de un plantel con personal asignado por la secretaría.
Ante esta realidad, en varias localidades la responsabilidad de la operación educativa ha sido reasignada a organismos como el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), que opera con modelos de instrucción comunitaria adaptados a poblaciones pequeñas y dispersas. La medida, aunque dolorosa para las comunidades, busca optimizar los recursos educativos en un contexto de cambio demográfico y restricción presupuestal.