En Durango, apenas el 5% de la superficie agrícola está tecnificada. El riego por goteo, la agricultura de precisión y los invernaderos avanzan, pero a un ritmo lento. Los productores quieren tecnificarse, pero carecen de dinero, créditos y asistencia técnica. Sin un apoyo más decidido, el campo duranguense seguirá dependiendo de la lluvia, y con el cambio climático, eso es cada vez más arriesgado.
La tecnificación del campo en Durango ha progresado en los últimos cinco años, pero a un paso lento y desde una base muy baja. La superficie con riego tecnificado pasó de 30,000 hectáreas en 2021 a 60,000 en 2025, y se proyecta alcanzar 75,000 en 2026. Sin embargo, esta superficie representa apenas el 5% de las 1.5 millones de hectáreas agrícolas del estado, y solo el 35% de los productores tiene acceso a tecnología, según datos del INEGI.
La tecnificación también incluye nuevas tecnologías, como los adaptadores de conducción inalámbrica por GPS, que, de acuerdo con los expertos, ayudan a reducir gastos tanto en diésel como en personal. Estas herramientas permiten optimizar los recorridos de la maquinaria, evitar traslapes y mejorar la eficiencia en el uso de insumos, lo que se traduce en ahorros significativos para los productores.
Las principales barreras para la tecnificación son la falta de recursos económicos. Aunque existen empresas dedicadas a tecnificar el campo, la inversión inicial es considerable, pues ronda entre 100,000 y 130,000 pesos en el estado de Durango, lo que lleva a muchos productores a mantenerse al margen. A esto se suman la falta de créditos accesibles, la escasa asistencia técnica y el desconocimiento sobre los beneficios de estas tecnologías.

El 77% de la superficie agrícola es de temporal y solo el 23% cuenta con riego.
El 77% de la superficie agrícola es de temporal y solo el 23% cuenta con riego. Por tipo de productor, los grandes tienen un nivel alto de tecnificación, los medianos medio, los pequeños bajo y los de subsistencia muy bajo. Esta desigualdad refleja la brecha tecnológica que existe entre los distintos estratos del campo duranguense.
Las tecnologías más adoptadas son el riego por goteo, que creció 250%, y la agricultura de precisión, con un aumento del 400%. Especialistas señalan que se requiere mayor financiamiento y asistencia técnica para que más productores, especialmente los pequeños, puedan tecnificar sus tierras y enfrentar los retos del cambio climático y la escasez de agua. Sin un apoyo decidido, advierten, el campo duranguense seguirá siendo vulnerable a la sequía y a la volatilidad de los precios, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria y la economía de miles de familias rurales.