Desde la cumbre internacional de 2004 hasta las protestas por el agua en Casa Jalisco, grupos encapuchados que participan en enfrentamientos con policías. La posible intervención de provocadores profesionales abre interrogantes sobre sus vínculos y financiamiento.
La presencia del llamado Bloque Negro en Guadalajara tiene antecedentes de más de dos décadas, con episodios de violencia durante manifestaciones ciudadanas que terminan en enfrentamientos, daños a edificios públicos y detenciones. En estos acontecimientos también surgen señalamientos sobre la participación de provocadores o reventadores, presuntamente interesados en desestabilizar las protestas.
Uno de los antecedentes más importantes ocurrió el 28 de mayo de 2004, durante la III Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, cuando aproximadamente tres mil manifestantes altermundistas protestaron en el Centro Histórico.
Un contingente vestido de negro y encapuchado lanzó piedras y otros objetos contra policías, desatando enfrentamientos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó posteriormente 73 retenciones ilegales, 55 casos de tratos crueles y degradantes y 19 de tortura durante la respuesta policial.
En junio de 2020, las protestas por la muerte de Giovanni López, ocurrida tras su detención por policías municipales, también derivaron en disturbios, patrullas incendiadas y daños al Palacio de Gobierno. Entonces surgieron acusaciones sobre infiltrados y provocadores, aunque no se acreditó una estructura común detrás de los hechos. El 4 de junio, el bloque provocó daños en Palacio de Gobierno, dos días después se reactivaron los ataques contra los elementos policiacos, incluso con el lanzamiento de bombas molotov.
El 15 de noviembre de 2025, durante las movilizaciones de la denominada Generación Z, contingentes encapuchados protagonizaron nuevos enfrentamientos y destrozos en Casa Jalisco y Palacio de Gobierno. El gobernador Pablo Lemus denunció que alrededor de 50 personas habían sido trasladadas en autobuses pagados para generar violencia, sin identificar públicamente a sus financiadores.
El episodio más reciente ocurrió el 11 de octubre de 2026, durante la protesta por la calidad del agua. Un contingente encapuchado enfrentó a policías frente a Casa Jalisco. El saldo fue de 39 detenidos y decenas de lesionados.

La posible intervención de reventadores profesionales constituye una de las principales interrogantes. Estos provocadores pueden buscar confrontaciones que favorezcan la escalada de violencia y faciliten la actuación de grupos que recurren a tácticas del Bloque Negro, históricamente asociadas con corrientes anarquistas y anticapitalistas.
Sin embargo, no está demostrado que esa secuencia haya sido organizada deliberadamente en Guadalajara.
Tampoco existen pruebas públicas concluyentes que vinculen los cuatro episodios con una misma organización, pese a las coincidencias en sus métodos de confrontación, aunque en los eventos más recientes, si se denuncian vinculaciones e intereses políticos detrás de las activaciones.