Septiembre vuelve a teñir de verde, blanco y rojo las calles de México. Banderas, música, gastronomía y reuniones familiares acompañan una celebración que, más de dos siglos después del inicio de la Independencia, continúa siendo parte de la identidad de millones de mexicanos.
El Grito de Independencia representa el recuerdo de un proceso histórico, pero también se convierte cada año en un momento para celebrar las tradiciones, la cultura y las expresiones que distinguen al país dentro y fuera de sus fronteras.
Para algunos mexicanos, ese sentimiento de pertenencia está ligado a las costumbres heredadas de sus familias y a la convivencia que se genera durante estas fechas.
"Si me siento orgulloso por todas mis tradiciones, por todo lo que conlleva el país, esa parte de ser un orgullo es un beneficio muy grande", dice David.
"La trayectoria que tenemos, la historia, la cultura, la gastronomía, esa sensación que sentimos al momento de estar con la familia, esa convivencia la verdad que es muy padre", comentó Joseline.
La identidad mexicana también tiene un reconocimiento internacional. En 2025, con la incorporación de la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta, México alcanzó 36 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Con esta cifra, el país se mantiene como el que concentra más sitios reconocidos en América y ocupa el séptimo lugar a nivel mundial.
A esta riqueza cultural se suma la diversidad natural. México forma parte del grupo de 17 países considerados megadiversos, naciones que en conjunto concentran alrededor del 70 por ciento de la biodiversidad del planeta. Se estima que nuestro país alberga cerca del 12 por ciento de esa riqueza biológica.

El mariachi, el tequila, la cocina tradicional, el Día de Muertos, las artesanías y las lenguas de los pueblos originarios son algunas de las expresiones que han llevado parte de la identidad mexicana a diferentes lugares del mundo.
Pero el orgullo por México también está relacionado con su gente y con la capacidad de organización y solidaridad que se manifiesta ante situaciones complicadas.
"Me gusta mucho mi país, porque como sociedad creo que hemos demostrado que sí somos unidos, y cuando es necesario todos jalamos parejo", dice Alfredo.
La forma de relacionarse, la cercanía con otras personas y las celebraciones familiares forman parte de las características que muchos mexicanos identifican como propias de su cultura.
"Ser mexicano es ser una persona muy amable, muy empática, muy alegre, le hemos demostrado principalmente este año que ser mexicano es ser de lo mejor", dijo Isael.
La presencia de mexicanos en el deporte, la ciencia, las artes, la literatura, el cine y la gastronomía también ha contribuido a proyectar el nombre del país en escenarios internacionales.
Ese sentimiento de identidad, sin embargo, convive con los retos que enfrenta México. Para muchos, reconocer las dificultades no impide valorar las tradiciones, la historia y los vínculos que se construyen todos los días desde las familias, las comunidades, las escuelas y los centros de trabajo.

Satisfacción por México
De acuerdo con los datos mencionados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la satisfacción de los mexicanos con su vida y su país mostró un incremento: en una escala del cero al 10, pasó de 8.3 en 2024 a 8.6 en 2025.
Es el México de la Virgen de Guadalupe, de los pueblos originarios, de las playas, montañas, desiertos y selvas; pero también el de científicos, artistas, deportistas, estudiantes, trabajadores y familias que forman parte de una población de más de 130 millones de habitantes.
Para quienes viven dentro y fuera del territorio nacional, septiembre representa una oportunidad para reencontrarse con esos símbolos y recuerdos que forman parte de su identidad.
"Se siente bonito a veces, pero yo creo que como mexicano sí estoy orgulloso de nacer en este país", asegura Mario.
Cada septiembre, las celebraciones patrias reúnen a millones de mexicanos alrededor de una misma historia. Durante el Grito de Independencia, las banderas, la música y las tradiciones se convierten en una expresión colectiva de identidad que permanece de generación en generación.