Huaxtla arrastra más de 15 años de contaminación por lixiviados
Ecología

Huaxtla arrastra más de 15 años de contaminación por lixiviados

Por: Israel Rangel
Guadalajara
Fecha: 01-10-2026

El cierre o contención de las descargas de lixiviados no significa el fin de la contaminación en Huaxtla. Académicos de la Universidad de Guadalajara advierten que los residuos que durante años han llegado al cauce del río Milpillas pueden permanecer en el ecosistema y generar efectos prolongados sobre el agua, la fauna y las zonas agrícolas cercanas.


La alteración en el color del agua de las cascadas de Huaxtla es uno de los efectos visibles del problema, pero los investigadores señalan que el impacto ambiental debe analizarse más allá de lo que puede observarse a simple vista.

Más de una década de reportes

Los antecedentes de las descargas se remontan, de acuerdo con investigadores de la UdeG, a más de 15 años. Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del CUCBA, señaló que existen reportes sobre la presencia de lixiviados desde hace años.

"Desde el año 2009 y 2006 se han venido haciendo reportes de que están soltando lixiviados al arroyo que alimenta las cascadas de Huaxtla", asegura el académico. 

El académico explicó que uno de los primeros pasos debe ser controlar la generación y salida de estos líquidos provenientes de los sitios de disposición de residuos.

"Primero controlar los desperdicios de estos vertederos que en cierta manera no están bien hechos porque no deberían de liberar esa cantidad de lixiviados", señaló Juárez Carrillo.


Contaminación también amenaza al entorno agrícola

Los especialistas señalaron que los efectos de los contaminantes no necesariamente terminan cuando se interrumpe una descarga. El material que ya ingresó al sistema puede permanecer en el ambiente y afectar las condiciones de los cuerpos de agua y de los ecosistemas que dependen de ellos.

También advirtieron sobre posibles repercusiones en huertos agrícolas ubicados en las inmediaciones y en las especies que habitan tanto en ambientes acuáticos como terrestres. Frente a esta problemática, una de las alternativas planteadas es retirar los sitios de disposición de residuos; sin embargo, los propios investigadores reconocen que trasladarlos implica encontrar nuevos espacios que cumplan con las condiciones necesarias.

"Moverlos de ahí a algún otro lugar, ése es un problema muy serio porque hay que buscar otros lugares donde poner vertederos y la verdad es que es toda una complicación encontrar donde poner un vertedero nuevo", dijo el académico. 

Aguas residuales agravan el problema

Los lixiviados no serían la única presión ambiental que enfrenta esta zona. Investigadores de la UdeG también señalaron deficiencias en la infraestructura para conducir las aguas residuales hacia la planta de tratamiento de Agua Prieta.

Alicia Torres Rodríguez, académica de la Universidad de Guadalajara, explicó que la falta de un colector permite que parte de las aguas residuales llegue directamente al sistema del río Santiago.

"¿pero que creen?, le falta un colector para captar todas las aguas que derrama la ciudad al río Santiago de manera directa sin tratamiento agrégale los contaminantes de la barranca más los lixiviados".

Esta combinación de descargas, señalaron los especialistas, incrementa la presión sobre el ecosistema y dificulta su recuperación.


Cerrar la fuente no basta

Para los investigadores, la atención de la emergencia ambiental debe ir más allá de detener las descargas. El siguiente paso tendría que ser la recuperación de las zonas que ya fueron afectadas y el restablecimiento de las condiciones necesarias para que regresen las especies.

Eduardo Juárez Carrillo consideró que se requiere una intervención de restauración ambiental. "Hay que restaurar el ecosistema, no basta con cerrar la fuente de contaminación, ahora hay que limpiar lo que es todo el cochinero que hicieron para que pueda regresar la fauna y recuperar y reintroducir fauna a estos lugares", dijo. 

Advierten efectos a largo plazo

Los académicos también cuestionaron que la contención de las descargas pueda interpretarse como una solución definitiva. Señalaron que, después de años de contaminación, es necesario evaluar qué sustancias permanecen en el ambiente y cuáles han sido las consecuencias sobre el ecosistema.

Juárez Carrillo consideró necesaria una investigación que permita conocer el alcance de la afectación y determinar las acciones de saneamiento que deben realizarse. "Simplemente se dio un aviso en el que ya habían cerrado el lixiviado y que está todo normal en las cascadas de Huaxtla, cuando en realidad ya hubo una afectación y esta afectación será a largo plazo".


Los investigadores plantean un proceso integral que incluya el control de las fuentes contaminantes, infraestructura para el manejo de aguas residuales, saneamiento de las zonas afectadas y restauración ecológica.

La advertencia es que la recuperación de Huaxtla no será inmediata: contener las descargas puede detener una parte del problema, pero no elimina los contaminantes que ya llegaron al ecosistema ni sus posibles efectos acumulados.


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