Desde las primeras horas de la madrugada, el Centro Histórico de Guadalajara comenzó a recibir a los devotos que acudieron a despedir a la imagen de la Generala, que permaneció en la Catedral Metropolitana antes de emprender su regreso a la Basílica de Zapopan. El recorrido, de aproximadamente 9.2 kilómetros, volvió a convertir las calles de la ciudad en un espacio de oración, tradición y encuentro entre generaciones.
Alrededor de las 06:30 horas comenzó la peregrinación. Para muchos asistentes, caminar junto a la Virgen representa mucho más que una tradición: es una oportunidad para agradecer por la vida, pedir por la salud de sus familias, encomendar a sus seres queridos y cumplir promesas hechas desde la fe.

"Me ha hecho muchos favores, muchos milagros a mí y a mi familia; tengo 34 años viniendo", dijo el señor Carlos.
Entre los testimonios de devoción también estuvo el de Alejandra, quien atribuye a la intercesión de la Virgen la recuperación de su madre, quien enfrentó un cáncer de pulmón y actualmente tiene 95 años.
"La tengo todavía, 95 años, está en cama, pero está bien. ¿Se lo atribuye a la Virgen? Sí, ella es la que nos ayuda", agradeció la señora Alejandra.

El contingente avanzó por Paseo Alcalde y las inmediaciones del Centro Histórico, para continuar por las avenidas Juárez y Vallarta en dirección al poniente y seguir hacia Zapopan. A lo largo del trayecto, los fieles acompañaron a la imagen con cantos, oraciones y expresiones de agradecimiento.
Uno de los elementos más representativos de la jornada fue la participación de los grupos de danza, cuyos integrantes, entre música, vestimentas tradicionales y coreografías, expresaron su devoción a la Generala. Para esta edición se reportó la participación de 40 mil 609 danzantes procedentes de Jalisco y de entidades como Michoacán, Querétaro, Zacatecas, Colima, Ciudad de México y Estado de México.
Para algunos participantes, la danza también representa una forma de cumplir promesas personales y familiares. Michel, quien participó por primera vez, compartió la emoción que le produjo formar parte de esta tradición.
"A mí me da mucha alegría, estoy cumpliendo una manda, me gustó mucho, es mi primer año danzando", dijo Michel

Cerca de las 11:10 horas, la imagen llegó al Andador 20 de Noviembre, en el tramo final de su recorrido hacia la Basílica de Zapopan, donde ya la esperaban numerosos fieles para recibirla entre cantos, oraciones y muestras de devoción.
Para quienes acudieron a darle la bienvenida, la peregrinación también fue un momento para reconocer aquello que consideran las bendiciones más importantes de su vida. Margarita resumió su agradecimiento en tres palabras: vida, familia y salud.
"La vida, la familia, la salud, por eso estamos aquí", expresó Margarita.
La misa de bienvenida fue presidida por monseñor Joseph Spiteri, nuncio apostólico en México y representante diplomático del papa León XIV. La celebración religiosa comenzó minutos antes del mediodía y reunió a los devotos que acompañaron la llegada de la imagen a su santuario.

Durante su mensaje, el representante pontificio destacó la importancia de construir una sociedad basada en la paz, el respeto y la fraternidad. También invitó a los asistentes a llevar esos valores a la convivencia cotidiana y a reconocer la necesidad de caminar como hermanos, más allá de las diferencias.
La Romería de Zapopan trasciende el ámbito religioso: es una expresión de identidad colectiva que reúne a familias, danzantes, comunidades parroquiales y visitantes que mantienen viva una tradición transmitida de generación en generación.
Cada 12 de octubre, la imagen de la Virgen de Zapopan regresa a su santuario acompañada por una multitud que encuentra en esta jornada una oportunidad para expresar su fe, agradecer favores recibidos y renovar sus promesas.
La importancia histórica y cultural de esta celebración también cuenta con reconocimiento internacional. La UNESCO inscribió la Romería de Zapopan en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, distinción que reconoce el valor de una tradición en la que convergen prácticas religiosas, organización comunitaria, música, danza y participación colectiva.
Así, en su edición 292, la Romería volvió a mostrar cómo la devoción a la Generala forma parte de la vida de miles de personas en Jalisco, quienes año con año acompañan su regreso a casa con oraciones, esperanza y agradecimiento.