La depresión y la ansiedad figuran entre los principales problemas de salud mental. En México, más del 15% de la población presenta algún tipo de sintomatología depresiva y ocho de cada 10 personas con problemas de salud mental no reciben tratamiento oportuno, advirtió Héctor Rubén Bravo Andrade, investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Durante una actividad por el Día Mundial de la Salud Mental, el especialista señaló que la detección tardía, las dificultades para acceder a servicios de atención y los estigmas sociales son factores que complican el diagnóstico y tratamiento de estos padecimientos.
Bravo Andrade explicó que la depresión y la ansiedad requieren especial atención cuando se presentan de manera simultánea, debido a que esta combinación puede complicar el tratamiento. Añadió que las mujeres tienen una mayor probabilidad de presentar síntomas depresivos, por lo que consideró necesario identificar los grupos de población con mayor vulnerabilidad. "Una cuestión es que el 80% de las personas que padecen alguna cuestión de salud mental no reciben un tratamiento oportuno. Incluso hay estudios que plantean que pueden pasar hasta 14 años para que una persona, una vez que inicia con sus síntomas, sea diagnosticada y pueda entonces tener la atención adecuada", expuso el investigador.
El académico indicó que la atención de la salud mental no debe limitarse al tratamiento de los síntomas, sino que también requiere acciones preventivas, políticas públicas y redes de apoyo que faciliten la identificación temprana de los problemas.
Redes de apoyo y proyectos de vida favorecen el bienestar
El investigador también señaló una paradoja en los indicadores de bienestar en México: mientras persisten condiciones de precariedad y problemas de salud mental, una proporción importante de la población declara estar satisfecha con su vida. De acuerdo con su explicación, esta percepción puede relacionarse con distintos factores, entre ellos la autonomía personal, las redes de apoyo, el entorno social y la existencia de un propósito de vida.
En el caso de los jóvenes, destacó la importancia de contar con objetivos y proyectos que les permitan desarrollar expectativas a futuro y fortalecer sus recursos para afrontar situaciones adversas. "Las redes activas o las redes de protección o redes de apoyo que pueda tener una persona, pero también el entorno y el propósito de vida. Sobre todo esto hemos visto en los jóvenes. Si los jóvenes tienen un propósito de vida, un proyecto de vida, eso los protege mucho", afirmó Bravo Andrade.
El especialista añadió que la salud mental está determinada por factores individuales, familiares, comunitarios y sociales. Entre ellos mencionó las políticas públicas, las condiciones laborales, el acceso a centros de atención y la relación entre las familias y las escuelas. También consideró relevante que madres y padres reciban orientación sobre estilos de crianza saludables, especialmente para acompañar el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes.
En el ámbito institucional, señaló que la incorporación de la atención de la salud mental y las adicciones dentro de las políticas sanitarias representa un avance, debido a la relación que existe entre ambos problemas. Sin embargo, subrayó la necesidad de ampliar la atención y reducir los prejuicios que dificultan que las personas busquen ayuda.
Impulsan acciones de prevención y atención psicológica
Por su parte, Eduardo Gómez Sánchez, rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, afirmó que hablar públicamente de salud mental contribuye a disminuir el estigma que históricamente ha rodeado a quienes presentan algún trastorno.
El rector consideró que la atención debe abordarse como un tema de salud pública y promoverse tanto en los espacios educativos y laborales como en las familias. "El que tengamos este Día Mundial de la Salud Mental nos permite ponerlo sobre la mesa y que todos hablemos sobre la salud mental, que es un tema que de entrada nos permite, pues ya quitar este estigma que en antaño se daba de que quien tenía un trastorno de salud mental, pues era ciertamente hasta segregado", expresó Gómez Sánchez.
Como parte de las acciones institucionales, explicó que el CUCS desarrolla el programa "Ser y vivir mejor en CUCS", enfocado en el bienestar de su comunidad, integrada por estudiantes, personal docente y trabajadores administrativos.
El programa contempla actividades de sensibilización, capacitación y atención oportuna, además de servicios de orientación y acompañamiento a través de las clínicas de salud mental del centro universitario. Gómez Sánchez indicó que, desde el inicio de la actual administración, se convocó a especialistas para integrar equipos de trabajo, realizar diagnósticos y desarrollar intervenciones dirigidas a mejorar las condiciones de bienestar dentro de la institución.
El rector sostuvo que la prevención también puede incluir estrategias de autorregulación emocional, actividad física y hábitos que favorezcan el bienestar, de manera similar a las acciones que se realizan para prevenir enfermedades físicas.
Respecto a la conciencia social sobre estos padecimientos, reconoció que, aunque existe una mayor apertura para hablar de salud mental desde la pandemia de COVID-19, todavía es necesario normalizar la búsqueda de ayuda profesional. "Todavía es importante y por eso es el propósito precisamente de este tipo de eventos, porque como bien lo comentaban, se han ido rompiendo un poco los estigmas, pero aún hace falta que se visibilice", señaló.
Añadió que la salud mental debe construirse de manera individual y colectiva, mediante acciones sostenidas en los centros educativos, los lugares de trabajo, las familias y las instituciones públicas.