Jalisco cerró 2025 con el monto más alto en daños por lluvias de su historia reciente: 147 millones de pesos, que en su mayoría fueron destinados para atender afectaciones en menaje e infraestructura en al menos 12 municipios, desde Puerto Vallarta hasta Villa Purificación.
La cifra supera al 2023, que sostenía el récord tras el paso del huracán Lidia. Pese a la frecuencia e intensidad creciente de estos eventos, la mayoría de los hogares jaliscienses no cuenta con un seguro que los proteja.
El escenario en 2026 no es alentador. Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la temporada de ciclones sería 38 por ciento más activa que la anterior en su escenario máximo, pasando de 8 a 11 eventos de categoría 1 y 2 entre el Pacífico y el Atlántico.
Pero los huracanes no son el único peligro. La cobertura de riesgos hidrometeorológicos contempla una amplia gama de fenómenos en cualquier época del año como : inundaciones por desbordamiento o lluvia intensa, granizo, vientos tempestuosos, avalanchas de lodo, heladas, nevadas y golpes de mar.
En México, ocho de cada diez desastres en el país corresponden a este tipo de eventos, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
A nivel nacional se reportaron 8 mil 481 siniestros, de los cuales la mayoría correspondió a automóviles y viviendas. El sector asegurador mexicano ha pagado en promedio el equivalente a 22 millones de pesos cada día durante la última década para cubrir daños hidrometeorológicos, 79.8 mil millones de pesos en ese periodo.

La penetración del seguro de vivienda en Jalisco sigue siendo baja. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), sólo el 26.1 por ciento de las viviendas en el estado están aseguradas, contando tanto pólizas voluntarias como las vinculadas a créditos hipotecarios, una proporción ligeramente por encima del promedio nacional de 25.8 por ciento, pero muy por debajo del 70.2 por ciento que registra Nuevo León, el estado con mayor cobertura en el país. Esto significa que aproximadamente tres de cada cuatro viviendas en Jalisco quedan desprotegidas ante cualquier siniestro hidrometeorológico.
La brecha resulta especialmente llamativa si se considera que Jalisco es una entidad con exposición costera , Puerto Vallarta y la Costa Alegre concentran parte significativa del riesgo ciclónico, pero que además enfrenta fenómenos de interior como inundaciones, granizo y vientos tempestuosos que afectan incluso a municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara. En 2025, San Pedro Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga y El Salto estuvieron entre las localidades damnificadas.
Los números del gobierno estatal reflejan la magnitud del problema. El Fondo Estatal de Desastres Naturales (Foeden), que inició 2025 con un presupuesto de 50 millones de pesos. cerró el ejercicio con un déficit de más de 83 millones de pesos La evolución histórica del Foeden revela además una tendencia sostenida al alza. En 2019, el fondo erogó 32 millones; en 2021 superó los 50 millones, y en 2025 rebasó los 147 millones. La progresión muestra que los eventos se vuelven más frecuentes, más costosos, o ambas cosas a la vez.
Según AMIS, en los últimos diez años los cinco giros que concentran más del 91 por ciento de las indemnizaciones por riesgos hidrometeorológicos son vivienda, hoteles, bodegas y fábricas, oficinas y naves industriales.