A partir del lunes, alrededor de 20 por ciento de la población de la Zona Metropolitana de Guadalajara se quedará sin agua o con baja presión cada día. Los cortes serán rotativos, de dos a tres días por semana por colonia, mientras el Gobierno de Jalisco intenta mejorar la calidad del agua que llega a los hogares.
La medida deriva del cierre del sistema antiguo de Chapala, que termina en la presa Las Pintas. Desde el miércoles, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) dejó de usar esa conducción, señalada por arrastrar contaminación hasta la Planta Potabilizadora 1, en Miravalle. Sin ese caudal, la planta recibe casi un tercio menos de agua. Esa es la cifra de30 por ciento que mencionó el gobernador Pablo Lemus.
El faltante no se reparte en toda la ciudad. Solo las colonias que dependen del agua de Chapala tratada en Miravalle entrarán en la rotación. Las zonas abastecidas por la presa Calderón, que forma parte del sistema El Zapotillo, o por pozos mantendrán su servicio habitual. El SIAPA publicará el lunes la lista de colonias y el calendario de tandeos.

El agua de la metrópoli llega por cinco vías. El acueducto Chapala-Guadalajara aporta 44 por ciento del total y el sistema antiguo de Las Pintas, 19 por ciento. Les siguen los pozos con 19 por ciento, la presa Calderón con 17 por ciento y los manantiales con 1 por ciento. En conjunto suman alrededor de 12.2 metros cúbicos por segundo. Por eso, el cierre de Las Pintas resta 19 por ciento al abasto total de la ciudad, pero 31 por ciento al de Miravalle, donde desembocan las dos conducciones de Chapala.
La Planta 1 cubre cerca de 60 por ciento de la zona de servicio del SIAPA, y ahí se concentrará el impacto. La Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco identificó 655 colonias abastecidas por Miravalle
Cobertura: PP1 Miravalle
A los problemas de abasto se suma una infraestructura rebasada. La planta potabilizadora de Miravalle, punto donde confluye el agua del acueducto y la del canal de Las Pintas, fue construida alrededor de 1956 y hoy es obsoleta para tratar el volumen y la carga contaminante que recibe.La modernización es tan urgente como un nuevo acueducto. También de los 8,500 kilómetros de la red de distribución, donde las tuberías viejas y dañadas provocan pérdidas importantes de agua y pueden ser fuente de contaminación.
El acueducto sustituto Chapala-Guadalajara, obra que permitiría conducir completa la concesión de 7.5 metros cúbicos por segundo sin depender del canal a cielo abierto, debió construirse hacia 2015, afirmó el especialista.