Estos dos puntos de extracción y comercialización de agua para pipas fueron clausurados luego de que sus responsables no presentaran la documentación necesaria para acreditar la legalidad de sus actividades.
Las intervenciones estuvieron a cargo de la Subdirección de Inspección Ambiental, después de recibir reportes ciudadanos y detectar instalaciones presuntamente utilizadas para abastecer vehículos cisterna.
El secretario de Gobernanza y Territorio, Lenin Torres Mondragón, informó que el primer establecimiento se localizó en un domicilio de la calle Flor de Azahar, donde vecinos reportaron el constante movimiento de pipas cargadas de agua.
Al verificar la denuncia, los inspectores encontraron un pozo o noria de la que presuntamente se extraía el líquido para su posterior comercialización. Debido a que los responsables no acreditaron contar con las autorizaciones correspondientes, las autoridades procedieron a colocar los sellos de clausura.

Segundo punto operaba a 150 metros
Durante las labores de inspección, el personal municipal identificó un segundo sitio sobre la calle Francisco I. Madero, número 595, a aproximadamente 150 metros del primer inmueble.
En ese domicilio se detectó una tubería de alrededor de ocho pulgadas de diámetro, instalada a unos 2.5 metros de altura, que presuntamente era utilizada para abastecer pipas.

Los inspectores solicitaron a una persona que salió del inmueble los documentos que permitieran comprobar la procedencia del agua y los permisos para su venta; sin embargo, no les fueron proporcionados.
Aunque no se permitió el ingreso al domicilio, desde el exterior se observó una estructura con características similares a las de un aljibe, aparentemente conectada con la tubería que desembocaba hacia la calle.
Ante la falta de documentación, el Ayuntamiento determinó clausurar la tubería y las puertas destinadas al acceso vehicular. No obstante, mantuvo libre el paso peatonal para los habitantes, debido a que se trata de una vivienda particular.

Advierten posibles riesgos para la salud
El funcionario municipal señaló que la extracción y comercialización de agua deben cumplir con las disposiciones legales, incluso cuando se trata de actividades que se realizan de manera habitual o a la vista de los vecinos.
Advirtió que la procedencia del líquido no garantiza que sea apto para el consumo humano, por lo que los establecimientos deben cumplir con los requisitos sanitarios correspondientes y contar con análisis de laboratorio que permitan verificar su calidad.
La falta de controles, explicó, genera incertidumbre sobre las condiciones del agua y la posible presencia de contaminantes que podrían representar un riesgo para la población.

Continuarán las inspecciones
Torres Mondragón indicó que las personas responsables de los establecimientos pueden presentar ante las autoridades municipales la documentación necesaria para acreditar la legalidad de sus actividades y atender el procedimiento administrativo correspondiente.
Asimismo, informó que se dará vista al área jurídica del Ayuntamiento para que determine las acciones legales que procedan, de acuerdo con sus atribuciones.
El Gobierno de Tlaquepaque anunció que mantendrá los operativos de inspección y la atención a las denuncias ciudadanas para detectar posibles irregularidades en la extracción, distribución y venta de agua.