El 29 de septiembre, The New York Times reveló que dos agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos evalúan testimonios sobre presuntos nexos con el crimen organizado y huachicol fiscal contra Andy López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador, lo que coincide con la cancelación de su visa hace unos meses.
Y también con la localización en Lugano, Suiza, el mismo día, de su amigo y presunto operador financiero, Jorge Amílcar Olán, a quien las autoridades y diversos reportes señalan de articular redes de tráfico de influencias, asignación de contratos irregulares e importación de combustible.
Ante esta creciente tormenta, el propio López Obrador reapareció públicamente para presentar su nuevo libro, Pueblo.
Y es que las coincidencias se acumulan con la captura del exmarino Miguel Ángel Solano Ruiz, el "Capitán Sol", acusado de liderar operaciones de huachicol fiscal. Los expedientes de la Fiscalía General de la República lo conectan justamente con la red de Amílcar Olán, pues presuntamente invocaba el respaldo político de Andy López Beltrán para librar inspecciones aduanales.
Y por si fuera poco, se añade la detención en Zapopan, Jalisco, de Iván Cazarín Molina, "El Tanque", uno de los jefes regionales más poderosos del CJNG, vinculado con homicidios, extorsión, privación ilegal de la libertad, lavado de dinero, tráfico de drogas y, por supuesto, al huachicol fiscal, pues existen audios filtrados donde el propio hermano de Amílcar Olán, Luis Alberto, afirma haber pactado con él para garantizar la operación sin contratiempos en obras como el Tren Maya.
Todo encaja: los caminos se unen en la manera en que se cruzan las empresas de Olán, el negocio del huachicol y las personas ligadas a ese mismo grupo político.