Durante su gobierno, Andrés Manuel López Obrador presumió crecimiento económico sin deuda y decía que la historia lo juzgaría por sus decisiones.
A menos de dos años de haber dejado palacio nacional, la historia cuestiona esas decisiones.
México es el país que más porcentaje del gasto debe destinar al pago de intereses netos de la deuda pública, entre los socios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
De acuerdo con la OCDE, México destina 10.9 por ciento, prácticamente once centavos de cada peso, para pagar sus compromisos financieros, mientras Estados Unidos, segundo lugar de la lista, destina 10.6 por ciento de su gasto anual al pago de deuda.
El tercer lugar es Colombia que destina 7.4 por ciento de su presupuesto anual, para cubrir compromisos financieros.
De acuerdo con la OCDE, México está en cuarto lugar de países que más dinero destinan al pago de intereses de deuda, un equivalente a 107.1 mil millones de dólares al año.
Y esto es para pagar intereses, ni siquiera para el pago de capital.
Los países que mejor administran sus pasivos, son Estonia y Finlandia, que dedican 0.6 por ciento de su gasto anual al pago de deuda y le siguen Países Bajos con 0.8 y Lituania con 0.9 por ciento.
¿Cómo enfrenta México sus pasivos?
Para 2027, el gobierno federal espera gastar 10.63 billones de pesos, de acuerdo al proyecto de presupuesto de egresos de la Federación, y de allí destinar 1.93 billones de pesos para pagar tanto la deuda interna como externa.
Sin embargo, el proyecto de ley de ingresos estima que el gobierno obtenga 9.15 billones de pesos por impuestos y venta de petróleo, con lo que el déficit fiscal estimado para el próximo año sería de 3.4 por ciento; una deuda creciente.
De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, para el próximo año, el saldo histórico de la deuda amplia alcanzará 55 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, cada vez más difícil de pagar.
A esto se agrega que México sigue pagando los sobre costos de las mega obras impulsadas por el ex presidente López Obrador, la cancelación del aeropuerto internacional de la Ciudad de México, además de los subsidios para la operación de los proyectos ferroviarios como el Tren Interoceánico, el Tren Maya y la operación de Mexicana de Aviación que no han logrado recuperar el costo de inversión.