Las protestas de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Seguro Social (IMSS) continúan intensificándose tanto en la Ciudad de México como en diversos estados del país. El personal de salud mantiene firmes sus exigencias: mejores salarios, abasto inmediato de medicamentos e insumos, respeto a sus derechos sindicales y condiciones laborales dignas.
La creciente presión obligó al Gobierno Federal a reconocer la gravedad de la crisis en el sistema de salud pública.
"Hay demandas que son legítimas y que hay que atender. Todavía quedan algunos médicos que fueron contratados durante el COVID que todavía no son contratados con todas sus prestaciones. Eso tiene que acelerarse, al igual que el problema de desabasto", reconoció la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por su parte, el director general del IMSS, Zoé Robledo, apeló a los propios manifestantes para diagnosticar los problemas operativos que enfrenta la institución en el día a día.: "Vamos a escuchar de manera directa a los trabajadores sobre lo que les afecta en la operación de todos los días. Eso no lo vamos a hacer desde una oficina, sino directamente donde ocurren las cosas, en los hospitales; los trabajadores saben qué es lo que hace falta en cada piso", afirmó Robledo.
A pesar del llamado a la colaboración, la propuesta salarial presentada por las autoridades se percibe distante de las demandas sindicales: el gobierno propuso poner a consulta: Un incremento del 6.8 % (2.9 % directo al sueldo y 3.9 % en prestaciones).
La exigencia de los trabajadores: es del 10 %, justificado por la inflación, la carga de trabajo y la precariedad laboral.
La tensión alcanzará su punto más alto en las próximas horas:
El 13 de Octubre : Trabajadores del IMSS llevarán a cabo una marcha pacífica para visibilizar sus demandas.
El 14 de Octubre: Se realizará la consulta decisiva sobre la aceptación o rechazo del incremento salarial propuesto.
Se avecinan días de definición cruciales para el futuro operativo del IMSS y la relación entre el gobierno y el sector salud.