La falta de concentración, las dificultades de comprensión lectora y
la violencia escolar reaviva el debate sobre el uso juvenil del celular
Si los jóvenes dedicaran a la lectura el mismo tiempo que pasan frente al celular, su aprendizaje y la manera de relacionarse podrían ser diferentes. Ante los episodios de violencia registrados en planteles educativos del país, autoridades y especialistas han llamado a reducir el uso excesivo de pantallas y fortalecer la lectura, el pensamiento crítico y la convivencia escolar.
La preocupación no se limita a las distracciones dentro del aula, sino también a las dificultades que enfrentan los estudiantes para mantener la concentración, comprender textos y desarrollar habilidades que les permitan analizar su entorno y resolver conflictos sin recurrir a la violencia.

EL CELULAR DESPLAZA LA LECTURA Y AMENAZA EL APRENDIZAJE JUVENIL
Según el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes 2022, el 53 % de los jóvenes mexicanos de 15 años alcanzó el nivel básico de lectura, frente al 74 % del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, evidenciando los retos de México en comprensión lectora
La psicóloga y docente María Padilla señaló que el uso constante del celular puede afectar la concentración, la memoria y la comprensión lectora de los jóvenes. La exposición continua a videos y notificaciones dificulta mantener la atención y puede hacer que la lectura parezca aburrida o complicada. Por ello, destacó la importancia de fomentar actividades que estimulen la atención y el interés por aprender, más allá de retirar los teléfonos móviles.
"Se acostumbraron a leer diferente, hoy leen todo el día, pero en mensajes cortos en imágenes y videos contexto cuando intentan leer un libro completo, un texto largo a su cerebro. Le cuesta trabajo mantener el hilo porque se acostumbró a la prisa del Internet, además a leer rápido y con distracciones." Señaló, la psicóloga docente, María Padilla
Ante esta problemática, el Gobierno federal anunció restricciones al uso de teléfonos móviles en las aulas a partir del 3 de noviembre, con el propósito de reducir las distracciones y favorecer el aprendizaje.

PROHIBIR CELULARES NO RESUELVE EL PROBLEMA DE FONDO
Sin embargo, especialistas señalan que estas medidas deben complementarse con acciones educativas y familiares que fomenten la resolución de conflictos, la convivencia respetuosa y actividades fuera de las pantallas, como el deporte y la lectura de materiales atractivos para los jóvenes. La familia también desempeña un papel fundamental mediante límites al uso del teléfono, el ejemplo cotidiano y espacios para leer sin presiones.
"No resuelve los problemas de fondo muchas veces los adolescentes se refugian en el celular porque siente intimides, estrés o por qué no saben cómo interactuar con los demás para evitar la violencia y mejorar la convivencia. Se necesita algo más complejo enseñarles a resolver sus problemas, platicando a entender sus emociones" Señaló, la psicóloga docente, María Padilla
La solución no está solo en prohibir celulares, sino en enseñar a los jóvenes a convivir, respetar y pensar por sí mismos.
