Colocar un altar no es solamente una tradición de Día de Muertos. Es preparar la casa para recibir, aunque sea por un momento, a quienes ya no están.
Y para muchas familias, la mejor manera de recordarlos es a través de aquello que más disfrutaban en vida.
Flores, veladoras, fotografías y comida se acomodan poco a poco hasta formar una ofrenda cargada de recuerdos. Preparan los platillos favoritos de sus familiares fallecidos, porque aseguran que los sabores también forman parte de la memoria.
"Florecita de Cempasúchil, a mi papá le gustaban la calabaza, que su yoli, reveló una familia en la colocación de un altar en colonia Centro.
Hay quienes, además de recordar a sus seres queridos, mantienen viva una tradición que cada año reúne a las familias de Agua de Correa.
Lo elevo a mi papá, a mi tío, a mi otro tío y a mi esposo. De comida le pongo mole verde, carne de puerco, comentó la se{ora Reyna Amaro Gónzalez, vecina en Agua de Correa
Pero detrás de cada altar existe una historia.
Catalina Pérez Medina, quien recuerda a su esposo, Ubaldo Rangel, como un hombre servicial, amable y siempre pendiente de su familia.
Que era bien amable, era desesperado, pero pues ya, eso fuera todo eso les pasaba. Y yo me siento tranquila que él no hizo cama. Y le mojé todo su pecho bien mojadito de alcohol. Y se quedó como dormido. Y me decían, tú tranquila, ya déjalo que vaya a descansar. Le digo, sí, pero no, recordó su esposa.
Hoy su hija, Claudia Rangel Pérez, cuenta que esta madrugada ocurrió algo que para ella tiene un significado especial.
Llegó él muy temprano, mi papá le dice, ma, llegó mi papá y me dice, mija, ya me hiciste mole. Y le digo, para que vayas haciendo, lo vi. ¿Lo soñaste? No, lo vi. ¿Lo vi? Sí, como tengo un pequeño don y yo lo miro, dije a las 5 de la mañana llegó. ¿Le pidió mole entonces? Me pidió mole, su favorito. reveló Claudia Rangel Pérez,
Entre flores, veladoras, fotografías y los platillos favoritos, las familias vuelven a sentar a sus muertos a la mesa? aunque sea solamente en el corazón.