Productores y comerciantes de flores tradicionales para el Día de Muertos reportaron pérdidas económicas este lunes, debido a la falta de lluvias oportunas durante el ciclo de cultivo. La afectación redujo la disponibilidad de cempasúchil y amaranto, conocido como terciopelo, utilizados para adornar tumbas y altares.
Esta temporada enfrentaron dificultades desde la siembra. De acuerdo con las comerciantes, las precipitaciones no llegaron cuando las plantas necesitaban humedad para desarrollarse. Como consecuencia, parte de los cultivos se secó antes de florecer, reduciendo la cantidad disponible para comercializar.
Productora perdió toda su cosecha
Entre las personas afectadas se encuentra Azenet Mesino Castro, quien sembró flores con la expectativa de obtener ingresos para su familia durante estas fechas.
La productora explicó que perdió la totalidad de su cosecha debido a las condiciones climáticas. Ante la imposibilidad de vender flores propias, decidió apoyar a otra comerciante cuya siembra sí logró desarrollarse en El Chichalaco, cerca de la cabecera municipal.
La pérdida representa no solamente la ausencia de ganancias, sino también la inversión realizada en la preparación del terreno, la siembra y el cuidado de las plantas.

Último día para comprar flores tradicionales
Las vendedoras hicieron un llamado a la población para acudir a la calle Reforma y adquirir sus productos antes de que concluya la jornada comercial de este lunes.
Señalaron que cada compra representa un apoyo para las familias dedicadas al cultivo y venta de flores, especialmente después de una temporada marcada por pérdidas en el campo.
En este corredor comercial también se ofrece pan de muerto y otros artículos relacionados con la celebración, lo que permite a los visitantes encontrar distintos productos tradicionales en un mismo espacio.
Las comerciantes esperan que las ventas de último momento les permitan recuperar parte de sus gastos y cerrar la temporada con menores afectaciones económicas.
La situación refleja la vulnerabilidad de los pequeños productores ante la irregularidad de las lluvias, particularmente cuando dependen de cosechas destinadas a una celebración con fechas específicas de comercialización.