Donde antes había arena, palapas y turistas, hoy el mar golpea directamente contra los restaurantes de Barra de Potosí, en Petatlán; el avance del mar amenaza el patrimonio y el sustento de quienes viven del turismo.
Hace una década también se vieron afectados
Las marejadas asociadas a los fenómenos meteorológicos: Polo, Simón, Rachel y Trudy, agravaron la erosión. Comerciantes recuerdan que una situación similar se presentó hace aproximadamente una década con Ingrid y Manuel, pero ahora enfrentan la pérdida de arena, daños materiales y menos clientes.
Hace más o menos unos, qué será, unos 16, 17 años teníamos más o menos como unos 70-80 metros de arena hacia enfrente y con el paso de los años el mar se ha ido acercando, cada año se va acercando, acercando, acercando al grado donde estamos ya ahorita, que ya se lleva prácticamente pues toda la arena cuando hay huracanes muy grandes, contó Sergio García, Restaurant Bar Mariscos Nayito.
Para contener el agua, los restauranteros compran costales, tepetate y granzón con sus propios recursos. Algunos han colocado piedras; otros optan por barreras provisionales.
Ya no tenemos nada de arena. Desde que inició hemos estado poniendo costalillas, rellenando. Cada vez que viene más la marea se lleva a los costales. Tenemos que volver a comprar más granzón, rellenar costalillas, volver a poner, pagar quien ayude. Así que sí ha sido mucho gasto, dijo Marisol Conde García de Enramada Silvia.
Familias pierden ingresos
Sin arena para caminar, descansar o meterse al mar, los visitantes se retiran. Las familias pierden ingresos y los empleadores reducen los días de trabajo para mantener a su personal.

No, pues ahorita, pues desgastadas, triste, porque quieras o no, es el sustento de, no nomás mío, de varias familias, de las personas que trabajan aquí. He tenido que, ahora sí, como te dijera, recortar un poco, no soltarlas, despedirlas, solo que un día le doy trabajo a tres, otro día otras tres y así para también ellas lleven un sustento a su familia, en Romana Sotelo en Enramada Teresita.
Algunos negocios han tenido que replegar sus instalaciones tierra adentro. Sin embargo, los propios comerciantes reconocen que estas medidas son temporales y que no cuentan con un plan integral que les permita enfrentar el deterioro de la costa.
Barra de Potosí enfrenta algo más que una temporada difícil: la pérdida progresiva de su franja de arena, atribuido por los mismos empresarios al cambio climático y el impacto del humano al medio ambiente.