Cuando los recuerdos vuelven al panteón

Por: Ruth Sánchez Medina
Ixtapa Zihuatanejo
Fecha: 02-11-2026


Recibir a los muertos es una tradición que comienza mucho antes de llegar al panteón.

Las familias se preparan, compran flores, veladoras y materiales necesarios para arreglar las tumbas, pero lo más importante, es que, preparan el corazón para volver a un lugar donde los recuerdos siguen vivos.


A primera hora llegan las familias 

Desde temprano, los panteones comienzan a llenarse de familias. Unos llegan con cubetas, escobas y pintura. Otros llevan flores de cempasúchil, coronas y veladoras.


"Nos quedamos un rato ahí y ya después nos retiramos. Luego se pone muy caliente", Esperanza Oregón, vecina en Zihuatanejo. 

Se habla de cómo era el abuelo, de las ocurrencias de una madre, de las enseñanzas de un padre, de aquella comida familiar, de una fiesta, de un viaje o de alguna travesura del niño fallecido que con los años se convirtió en una historia que todos conocen.

Porque en estas fechas, los muertos dejan de ser solamente nombres sobre una lápida. Vuelven a ser parte de la conversación.

Las anécdotas y recuerdos son contadas 

Las familias permanecen durante horas junto a las tumbas. Comparten comida, platican, ríen y, en algunos momentos, también lloran.

"Como a las 2 de la tarde están hasta las 6 de la tarde, 6 de la tarde. Varias horas. Varias horas están ahí aquí. Pues vivimos aquí en Zihuatanejo. La familia que ya falleció, pues, está un rato con él conviviendo. ¿Cuentan anécdotas? Sí, le traen, suponiendo, a mi papá le gustaba tomar, le traen un bote de cerveza, se lo ponen ahí y aquí comen ellos", contó Raúl Solis Martínez, vecino en Zihuatanejo. 

Las velas iluminan las tumbas y las flores abrazan los recuerdos. Las familias permanecen junto a sus muertos, como si por unas horas el tiempo se detuviera y la distancia entre la vida y la muerte desapareciera.


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