Del fútbol de barrio a las fuerzas básicas del Atlas

Por: Ruth Sánchez Medina
Ixtapa Zihuatanejo
Fecha: 13-10-2026


El sueño de llegar al fútbol profesional comienza en una cancha, entre entrenamientos, sacrificios y el respaldo de la familia.

José Pablo Sánchez Zamacona, conocido como "Peque", salió de Zihuatanejo a los 14 años para integrarse a las fuerzas básicas del Atlas de Guadalajara. Su historia muestra las oportunidades que puede abrir el fútbol, pero también las exigencias y dificultades que enfrentan quienes buscan llegar a la élite.

Sí, nos fuimos, de hecho nos fuimos dos, me parece que fue Mi compañero ahí trabajo con él, con Cristian y nos fuimos a probar allá, yo me quedo., José Pablo Sánchez Zamacona, José Pablo Sánchez Zamacona,  el *Peque*

Tras las pruebas, José Pablo consiguió quedarse en el club, donde permaneció aproximadamente seis años. Lejos de su familia y amigos, tuvo que adaptarse a una ciudad distinta, a una alimentación más exigente y a una rutina que combinaba escuela, gimnasio y entrenamiento.

Me acuerdo yo que vine como a los tres meses y hasta mis propios amigos o conocidos de aquí me vieron un poco así como ancho hasta que crecí porque siempre fui muy chaparro, digo hasta la fecha, pero Sí me di un estirón, ahí ya conocí las famosas colaciones y todo eso de comer cinco veces al día, reveló  José Pablo Sánchez Zamacona, el *Peque*.


Durante su formación disputó finales nacionales de la categoría Sub-17 contra Chivas, en escenarios con miles de espectadores, y marcó goles en ambas finales. También participó en una pretemporada con el primer equipo del Atlas, en un partido amistoso contra Xolos de Tijuana.

"Yo me sentí muy bien, obviamente como chico no vas a resolver Tan rápido, pero me sentía a gusto y yo pensé que se iba este a estar ahí, no iba a llegar a Guadalajara",  reveló José Pablo Sánchez Zamacona, el *Peque*.


Una lesión de rodilla lo mantuvo un año fuera de las canchas. Su experiencia demuestra que el fútbol profesional exige, además de talento, disciplina, preparación académica y apoyo familiar.

José Pablo no llegó a consolidarse en la primera división, pero su historia continúa ligada al deporte. Hoy, desde las canchas de Zihuatanejo, busca que otros niños tengan la oportunidad de perseguir el sueño que él comenzó a construir a los 14 años.




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