Cada temporada de lluvias, los comerciantes del Mercado de Artesanías 5 de mayo enfrentan el mismo problema: agua sucia, coladeras que desbordadas y mercancía que termina en la basura.
Proteger sus negocios depende, en gran medida, de sus propias medidas de prevención. ¿Por qué el problema continúa sin una solución definitiva?
Pero el problema es que nos afecta aquí a nosotros porque bajan las ventas, la gente no quiere pasar por acá, oyen vámonos porque huele feo y pues eso afecta nuestras ventas, reveló José Raúl Castillo Guzmán, comerciante
Cuando comienza a subir el agua, levantan sus productos, mueven muebles y cierran los accesos para evitar daños. También reportan que el agua sucia salpica a clientes y mercancías, mientras los escurrimientos dificultan el tránsito por la zona.
Los comerciantes deben decidir entre cerrar o exponerse a perder sus productos.
Nosotros en cuanto vemos que está lloviendo y empieza el agua a incrementar, tenemos que meter nuestras cosas, subirlas lo más que podamos y cerrar el portón. Porque si metemos las olas, si llegamos al portón abierto, las olas que pasan, se hacen los carros, mueven, balancean nuestros muebles, tumban todas, se quiebran, se mojan, se echan a perder, explicó José Raúl Castillo Guzmán, comerciante

Además de proteger sus productos, algunos realizan trabajos de mantenimiento en las canaletas y utilizan cubetas para retirar el agua y el lodo que ingresan a sus locales.
La afectación más reciente fue el 19 de septiembre, que elevó el agua a 70 centímetros ocasionando pérdidas entre varios comerciantes, sin que, el gobierno los tome en cuenta para el financiamiento para recuperar lo perdido.
En esta lluvia que pasó, que les comento que se menudo más de la cuenta, casi la mayoría de los compañeros tuvimos pérdida. A mí en lo personal se me echó a perder mucha ropa, monederos, llaveros y son cosas pues que por ejemplo la ropa como hay tengo varias cosas juntas, se mojaron y todas se pintaron, comentó José Manuel Neri, comerciante.

La CAPAZ, ha reconocido que dicha zona es la más baja de Zihuatanejo, lo que refuerza las inundaciones pese a la presencia de un cárcamo de rebombeo y su constante limpieza.
Aunque levantan mercancía, reparan canaletas y cierran sus negocios cuando aumenta el agua, estas acciones no eliminan el problema, cada lluvia es una moneda al aire para estos eternos inundados.