Petacalco, en el municipio de La Unión, enfrenta una condición de vulnerabilidad que se hace más evidente cada vez que el mar de fondo, las lluvias intensas o los ciclones tropicales impactan la Costa Grande de Guerrero.
La ubicación de viviendas, calles y establecimientos en zonas cercanas al litoral y a cuerpos de agua incrementa la exposición de la población ante inundaciones, oleaje elevado y posibles penetraciones del mar.
Habitantes de Petacalco reportaron ingreso de agua a calles y colonias desde las primeras horas del fenómeno en colonia La Chaparrada o 1 de mayo, mientras que prestadores de servicios y enramaderos sufrieron afectaciones por el fuerte oleaje.
"Pues antes el oleaje estaba hasta acá (señala la cintura), hasta allá pegaron el oleaje. Y ya nos tuvimos que salir", entrevistado.
¿Y se refugiaron? - Pregunta de reportera.
"No quisimos saberlo porque para acá para las enramadas dice que estaban agarrando las cosas, la misma gente. reveló María de Lourdes Mendoza, afectada en colonia La Chaparrada", entrevistado.
El problema no se limita al fenómeno meteorológico. La falta de una planeación territorial acorde con las condiciones naturales de la zona se convirtió en una emergencia de mayores dimensiones.
"La laguna desemboca aquí en la barrita, pero la barrita se tapona igualmente con el mar. Entonces mire, ahorita ya está taponeada. se llena ya el agua se regresa para atrás, entonces ya está la inundación hacia la segunda calle", reveló Jorge Pineda, pescador.
Los enramaderos señalaron que están desprotegidos ante el oleaje, sin muros ni obras de protección. Recordaron que hace más de 30 años solicitaron un rompeolas, proyecto que nunca se concretó. Ahora, la cercanía de sus negocios al mar los lleva a considerar reubicarse metros tierra adentro para reducir futuros daños.

El gobierno de La Unión, en su actual administración 2024-2027 inició su Plan Municipal de Desarrollo Urbano para ordenar el crecimiento y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, varias comunidades surgieron cerca del agua y de tierras aptas para la agricultura y ganadería, lo que generó un crecimiento desordenado.
Lo que llevará al municipio a crear un Atlas de Riesgo y enriquecer los programas de Protección Civil para determinar dónde no debería permitirse el crecimiento urbano y qué obras de mitigación son necesarias.