La salud mental durante la adolescencia puede verse afectada por problemas familiares, estrés escolar, dificultades de convivencia, falta de sueño y cambios propios de esa etapa.
Identificar estas situaciones de manera oportuna permite canalizar a los adolescentes para recibir atención profesional.
De acuerdo la psicóloga del Centro de Integración Juvenil, el adolescentes, durante esta etapa el cerebro se encuentra en un proceso de adaptación y el entorno social adquiere especial importancia.
Factores como el estrés familiar y escolar, la vulnerabilidad dentro del grupo social, una alimentación inadecuada y la falta de sueño pueden relacionarse con irritabilidad, bajo rendimiento y dificultades para controlar los impulsos y las emociones.

Estadísticas nacionales sobre algunos padecimientos de salud mental en adolescentes, señala que la ansiedad, tiene una prevalencia de 6 por ciento en mujeres y 5 por ciento en hombres. En depresión 13 por ciento en mujeres y 16 por ciento en hombres. Mientras que para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad refiere 15 por ciento en mujeres y 5 por ciento en hombres.

En los Centros de Integración Juvenil se ofrecen terapias individuales y grupales para trabajar el control de impulsos, las emociones, el autocuidado y los hábitos saludables.
También se promueve el acompañamiento familiar y la prevención en las escuelas, con capacitación a docentes para identificar conductas de riesgo y canalizar a los adolescentes a instituciones especializadas.