La sierra, selva baja caducifolia y áreas naturales de Zihuatanejo son objeto de monitoreo científico para conocer la biodiversidad, identificar amenazas y definir estrategias de conservación.
En el municipio se realizan estudios de flora y fauna mediante recorridos de campo, monitoreo de aves y cámaras trampa.
Uno de los sitios donde se ha trabajado es el Parque Estatal El Limón, donde las cámaras trampa han permitido registrar especies como el ocelote, además de documentar la presencia de oso hormiguero, venado cola blanca y armadillo.
"Como lo es, el ocelote nos habla de que está toda esta cadena de especies que debe haber para que exista un felino. Se han ido estudiando, está por publicarse un estudio también sobre un zorrillo", reveló la titular del Instituto Municipal de Ecología y Desarrollo Sustentable (IMEDSU), bióloga Claudia Yacuta Castillo)
En Zihuatanejo existen investigaciones terrestres que abarcan flora, vegetación, aves, mamíferos, reptiles y anfibios, desde estudios de flora realizados desde 1992 hasta monitoreos actuales con cámaras trampa en el Parque Estatal El Limón.

Entre las principales amenazas señaladas están la cacería, la expansión urbana y la deforestación, además de prácticas asociadas al consumo de especies como tortugas, armadillos y venados.
El crecimiento urbano, advierten, desplaza a la fauna y plantea el reto de encontrar formas de coexistencia entre el desarrollo y la conservación.
El problema principal, tanto en la cuestión terrestre como marina, es la falta de conciencia ambiental, de entender la importancia que tienen las especies., declaró la titular del Instituto Municipal de Ecología y Desarrollo Sustentable (IMEDSU), bióloga Claudia Yacuta Castillo.
Pero ¿qué ocurre con los resultados de estas investigaciones?
En el caso de las áreas naturales protegidas, la información científica ha servido principalmente para zonificar, identificar zonas núcleo y establecer programas de manejo.
Los investigadores ahora buscan convertir sus resultados en acciones de conservación.