El sistema público de salud en Baja California Sur enfrenta un déficit de médicos, personal de enfermería y camas hospitalarias que limita la capacidad de atención, de acuerdo con estimaciones basadas en datos del INEGI y la Secretaría de Salud.
Personal médico y familiares de pacientes han denunciado saturación en los servicios de urgencias, falta de espacios para hospitalización y dificultades para atender a menores que requieren cuidados especializados.
"Estamos rebasados totalmente. Tengo pacientes esperando tres días en urgencias para ingresar", declaró Alejandra Salvatierra, médica pediatra, al describir la presión que enfrenta el personal de salud ante la falta de espacios hospitalarios.
La situación también afecta a las familias que buscan atención para sus hijos. Durante uno de los reclamos registrados en el hospital Juan María de Salvatierra, un familiar expresó su preocupación por la condición de una menor y pidió ayuda para trasladarla a otra unidad médica.
"Aquí está mi hija llorando con cinco y no sé qué va a pasar con mi hija. Quiero que me ayuden a trasladarla al lugar que sea", manifestó.

BCS tiene hasta 46% de déficit de médicos
El especialista en medicina interna, José Natividad Gónzalez Las estimaciones presentadas con base en datos del INEGI y la Secretaría de Salud ubican la disponibilidad de médicos en el sector público de Baja California Sur entre dos y 2.2 por cada mil habitantes, por debajo del estándar internacional de 3.7 médicos por cada mil personas.
La diferencia representa una brecha de entre 1.5 y 1.7 médicos por cada mil habitantes, equivalente a un déficit estimado de 46% respecto al estándar de referencia.
Natividad González, especialista en medicina interna, señaló que el sistema de salud enfrenta problemas relacionados con el presupuesto, el equipamiento, las instalaciones y la disponibilidad de personal, particularmente en los servicios de IMSS-Bienestar.
"De todos, el menos complicado es el IMSS ordinario. El IMSS-Bienestar tiene serios problemas presupuestales, más equipamiento, más instalaciones, más personal. Esto creo que ha venido generando un cuello de botella para todos", declaró.
El especialista también consideró que las manifestaciones de los trabajadores de la salud responden a las condiciones que enfrentan en sus centros laborales.
Por su parte, Bogdan Arriaga, coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Baja California Sur, explicó que uno de los obstáculos para cubrir las plazas médicas es la dificultad para conseguir personal dispuesto a trabajar en las localidades alejadas de los principales centros urbanos.
"La gente no quiere quedarse en los lugares alejados, quiere estar en la capital o en Los Cabos", señaló.
Arriaga agregó que Los Cabos se ha convertido en un punto de referencia por su crecimiento y por las oportunidades que ofrece el sector privado de servicios médicos.
Falta de enfermeras y camas limita la atención hospitalaria
El déficit de personal también se refleja en enfermería. Las cifras presentadas estiman una disponibilidad de entre 2.5 y 2.8 enfermeras por cada mil habitantes, frente a un estándar internacional de 9.2 por cada mil personas. Esta diferencia representa un déficit superior al 72%.
A la falta de personal se suma la capacidad hospitalaria. Los datos expuestos estiman que el sector público de Baja California Sur cuenta con mil 92 camas censables, mientras que el análisis plantea la necesidad de incorporar entre 900 y mil 300 camas adicionales.
La insuficiencia de espacios tiene consecuencias en la atención pediátrica. Salvatierra señaló que dispone de seis camas activas para atender a pacientes infantiles de todo el estado, desde Guerrero Negro hasta la zona sur, y que no cuenta con una unidad de terapia intensiva pediátrica.
"Tengo niños esperando cama por muchos días. En total, camas activas tengo seis, camas para todo el estado. Desde Guerrero Negro hasta acá tengo seis camas para ofrecer y no tengo terapia intensiva. Sí, no hay terapia intensiva para niños", explicó.
La espera para obtener una cama hospitalaria puede prolongarse durante varios días, mientras que la falta de unidades especializadas reduce las opciones para atender a menores que requieren cuidados intensivos.
Las cifras sobre médicos, enfermería y camas muestran distintas necesidades del sistema público de salud en Baja California Sur. Ampliar la capacidad hospitalaria implica disponer de espacios suficientes y contar con el personal, los medicamentos, el equipamiento y los recursos presupuestales necesarios para mantener los servicios en funcionamiento.