Cada vez más mujeres, niñas y niños que recurren al taekwondo no solo como un deporte, sino como un medio para fortalecer su seguridad y confianza ante situaciones de riesgo.
En muchas escuelas de artes marciales, ocho de cada diez alumnos son mujeres y niñas que buscan algo más que actividad física: aprenden a protegerse y a desarrollar disciplina.
La maestra Rosalva Castro, instructora de taekwondo, destaca la importancia de la defensa personal dentro de la formación de sus alumnos. Según explica, las clases enseñan a controlar las emociones, reaccionar ante situaciones peligrosas y salvaguardar la integridad física de quien practica.
"También vemos el ámbito de la defensa personal para salvaguardar la integridad, para saber qué hacer en ciertas situaciones y, sobre todo, podemos controlar las emociones para saber qué podemos hacer en una situación de peligro", señala Rosalva Castro.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejan el contexto de inseguridad que enfrentan los habitantes del estado.
En La Paz, el 27.8% de la población manifestó sentirse insegura en marzo de 2025, cifra que aumentó a 36.7% en junio, lo que representa un incremento del 32%.
En Los Cabos, la percepción negativa de seguridad pasó de 24.7% a 36% en el mismo periodo, un alza del 45%. Los lugares considerados más inseguros incluyen cajeros automáticos, la vía pública y el transporte público.
Practicar taekwondo desarrolla habilidades físicas como potencia, velocidad y equilibrio, junto con técnicas de bloqueo, esquiva y contraataque. Estas herramientas permiten que niños, adolescentes y adultos se sientan más seguros, preparados para actuar si se enfrentan a un riesgo.
"No solo vemos la parte deportiva; también trabajamos la defensa personal, no solo para mujeres, sino para hombres y niños, para cualquier persona", explica Rosalva Castro, primer dan en taekwondo.
Los testimonios de los propios alumnos reflejan los beneficios de este deporte. María comenta que se siente más segura al saber defenderse, mientras que Isabela asegura que la práctica ha aumentado su confianza. Ema resalta que las técnicas aprendidas sirven en momentos de amenaza, y Ximena menciona la preparación frente a posibles delincuentes.
Jesus Antonio comparte que antes tenía mucho miedo, pero desde que comenzó a practicar taekwondo ha ganado confianza y puede defenderse ante situaciones de acoso o bullying.
Quienes practican artes marciales coinciden en que es un mito pensar que fomentan la violencia. Por el contrario, enfatizan que están vinculadas con el autocontrol, la fortaleza interior y los valores de respeto hacia los demás.