El sistema penitenciario de Guanajuato obtuvo una calificación de 6.8 puntos en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), casi un punto menos que en la evaluación anterior.
Entre las principales deficiencias señaladas destacan problemas de higiene y mantenimiento, dificultades para presentar quejas por posibles violaciones a los derechos humanos y una separación inadecuada entre personas procesadas y sentenciadas.
De los 11 centros penitenciarios del estado, el de León registró la peor calificación, con 5.24 puntos, mientras que el Centro Femenil de Valle de Santiago obtuvo la más alta, con 7.30.
La población penitenciaria asciende a 6 mil 752 personas, frente a una capacidad de 6 mil 781 espacios, lo que representa una ocupación del 99 por ciento.
El investigador en seguridad de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Manuel Sánchez Valdés, advirtió que la sobreocupación dificulta mantener condiciones adecuadas de higiene y seguridad, además de incrementar los riesgos de riñas y motines.
Aunque Guanajuato conserva el segundo lugar nacional, los resultados evidencian pendientes en infraestructura, protección de los derechos humanos y reinserción social.

Cárceles no deben ser "escuelas del delito"
El diputado, Antonio Chaurand, propuso modificar la Ley de Ejecución de Medidas Judiciales y Sanciones Penales para fortalecer la reinserción social mediante trabajo y servicio comunitario.
Chaurand señaló que Guanajuato necesita dejar atrás un modelo concentrado en mantener a las personas privadas de la libertad dentro de los centros penitenciarios y avanzar hacia una estrategia que también atienda lo que ocurre antes y después de recuperar la libertad.
El proyecto contempla incorporar el trabajo y servicio comunitario bajo condiciones que respeten los derechos humanos y consideren las capacidades y características de cada persona. La finalidad, sostuvo, es fomentar responsabilidad, disciplina, colaboración y compromiso social, además de recuperar vínculos familiares y construir un proyecto de vida alejado de la reincidencia.
