Los juegos de mesa pueden convertirse en algo más que una forma de entretenimiento. Utilizados dentro del aula con objetivos específicos, pueden ayudar a reforzar distintas habilidades.
En León, existen antecedentes de escuelas que han recibido materiales como ajedrez y Scrabble. Sin embargo, el reto es conocer qué tan extendido está su uso como herramienta pedagógica y si existe una estrategia permanente para incorporarlos al aprendizaje.
Pero si te preguntas ¿Qué puede aprender un niño mientras juega?
Los juegos de mesa no solo sirven para divertirse; también ayudan a desarrollar diversas habilidades. En matemáticas, refuerzan el conteo, las operaciones y el cálculo; mientras que en lectura favorecen la comprensión de instrucciones y la ampliación del vocabulario. Además, estimulan la memoria al recordar reglas, cartas y estrategias, así como la resolución de problemas y la toma de decisiones. También fortalecen el trabajo en equipo, la comunicación y el respeto por los turnos, al tiempo que favorecen la concentración. Y, sobre todo, promueven la convivencia y ayudan a aprender a ganar, perder y manejar la frustración.
Frente al creciente uso de celulares, tabletas y videojuegos, los juegos de mesa también pueden ofrecer una alternativa para equilibrar el tiempo de pantalla.
La incorporación de juegos tradicionales y modernos a las escuelas podría realizarse como complemento de las clases: desde ajedrez, lotería y memorama hasta juegos de palabras, estrategia o matemáticas. El desafío para las autoridades educativas será determinar si existen recursos suficientes para adquirir estos materiales, capacitar a los docentes y evaluar si realmente contribuyen al aprendizaje.
