El incremento global del 8% al salario y prestaciones de los trabajadores del IMSS fue celebrado por el personal, que confía en que mejores condiciones laborales contribuyan a fortalecer la atención médica.
Señalaron que la labor médica y de enfermería implica una gran responsabilidad y que las jornadas de trabajo se vuelven más complejas cuando existen limitaciones de medicamentos, materiales y otros insumos.
Desde esta perspectiva, expresaron su expectativa de que el ajuste salarial forme parte de una mejora más amplia en el funcionamiento del instituto.
La nueva propuesta, anunciada este 21 de octubre por el director general del IMSS, Zoé Robledo, contempla un aumento de 4% al salario tabular y otro 4% como ayuda para el pago de renta de vivienda, luego de que la oferta inicial de 6.8% fuera rechazada por trabajadores sindicalizados.

Sin embargo, entre los derechohabientes las opiniones están divididas.
Algunos pacientes respaldan el aumento al reconocer la complejidad del trabajo de médicos y enfermeras, especialmente cuando deben atender a la población con limitaciones de medicamentos e insumos.
Otros consideran que mejores salarios también deben traducirse en un trato digno, atención oportuna y mayor empatía, pues las quejas por el servicio y el desabasto de medicamentos persisten desde hace años.
Aunque el incremento puede contribuir al bienestar de los trabajadores, no garantiza por sí solo una mejora en los servicios. El reto del IMSS será convertir las mejores condiciones laborales en beneficios tangibles para sus derechohabientes: medicamentos disponibles, menos tiempos de espera y atención de calidad.

