Damnificados de San Pedro de Ibarra siguen reconstruyendo viviendas tras diecisiete meses
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Damnificados de San Pedro de Ibarra siguen reconstruyendo viviendas tras diecisiete meses

Por: Jorge Camarillo García
León
Fecha: 08-11-2026

Mientras algunas familias denuncian falta de apoyos para reconstruir sus casas, otras reconocen la ayuda del Gobierno de Guanajuato. La inundación dejó pérdidas materiales, deudas y viviendas que todavía presentan daños.

A un año y cinco meses de la inundación que devastó viviendas en la comunidad de San Pedro de Ibarra, municipio de Ocampo, las consecuencias de aquella tragedia siguen presentes. Familias continúan reconstruyendo sus hogares con recursos propios, mientras otras reconocen que los apoyos gubernamentales les permitieron recuperar parte de su patrimonio.

Los testimonios recogidos durante un recorrido por la comunidad muestran distintas realidades: habitantes que acumulan deudas por materiales de construcción, familias que todavía viven entre bardas inconclusas y damnificados que agradecen la entrega de muebles, alimentos y artículos de primera necesidad.

Aunque los entrevistados coinciden en que recibieron ayuda durante la emergencia, existen diferencias sobre los apoyos posteriores para reconstruir las viviendas.

Gastaron 70 mil pesos y todavía deben materiales

Cirila Armendariz González es una de las habitantes que continúa enfrentando las consecuencias de la inundación. La corriente destruyó parte de su vivienda y afectó las habitaciones de sus familiares, provocando que algunos tuvieran que abandonar el lugar.


"Mis construcciones van muy quedadas. En cuanto a la familia, pues nos regamos. No sabe, todavía tengo sentimiento", relató conmovida.

La mujer explicó que su hija y su yerno tuvieron que buscar otro lugar para vivir después de perder su habitación, mientras otros integrantes de la familia continúan rentando porque no cuentan con recursos para reconstruir.

Para levantar algunas bardas, la familia ha gastado aproximadamente 70 mil pesos, de los cuales todavía debe alrededor de 15 mil pesos por materiales adquiridos a crédito.

La reconstrucción ha sido posible gracias al trabajo de los propios familiares, quienes participaron como ayudantes de albañilería para reducir los gastos. Nosotros anduvimos de peones y todo", recordó.

Cirila reconoció que después de la emergencia recibieron camas, ropero, estufa, lavadora y refrigerador, pero señaló que esos apoyos no resolvieron los daños estructurales de las viviendas. De padecer todavía no acabamos", lamentó.

Damnificada reconoce apoyo de la gobernadora de Guanajuato

Sin embargo, no todos los habitantes tienen la misma percepción sobre la respuesta gubernamental.

Juana Reyes Cardona, también damnificada por la inundación, reconoció públicamente el respaldo que recibió del Gobierno de Guanajuato, particularmente de la administración encabezada por la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.


"Gracias a Dios, estamos recuperándonos, gracias a la gobernadora de Guanajuato, que nos ha ayudado mucho. Recuperamos nuestras cosas, unas poquitas, pero las recuperamos", expresó.

La mujer recordó que el agua ingresó con fuerza a su propiedad, alcanzó una altura considerable y destruyó muebles, electrodomésticos y bardas.

En su vivienda y las propiedades de sus familiares, la corriente derribó muros completos, dejando pérdidas materiales que todavía son visibles.

A pesar de los daños, Juana aseguró que los apoyos recibidos fueron fundamentales para enfrentar la emergencia.

"A mí me ayudaron, me regalaron una cama, una lavadora, una estufa, el cilindro y apoyos de comida, de limpieza. Entonces sí tuvimos mucha ayuda de parte de la gobernadora de Guanajuato", manifestó.

También destacó que, en su caso, no tuvo que destinar recursos propios para adquirir los artículos básicos que recibió después de la inundación.

No obstante, reconoció que la recuperación de la comunidad continúa y que algunos vecinos todavía realizan trabajos de reparación, pintura y limpieza en sus propiedades.

Ejército y ciudadanos fueron fundamentales durante la emergencia

Juana Reyes también recordó la participación de elementos del Ejército Mexicano, quienes acudieron a la comunidad para ayudar a retirar escombros, limpiar viviendas y facilitar el regreso de las familias a sus hogares.

Explicó que durante los primeros días muchos habitantes tuvieron que permanecer fuera de sus casas debido a la cantidad de lodo, muebles destruidos y objetos arrastrados por el agua.

"No, estuvo muy bien, muy bien, gracias a Dios, ayudaron mucho, mucho, porque pues yo creo que uno solo no hubiera podido tan rápido con todo", señaló.

La damnificada destacó además la solidaridad de ciudadanos y organizaciones que llegaron con alimentos, productos de limpieza, cobijas, escobas, trapeadores, palas y artículos de higiene personal.

Recordó que durante la emergencia se formaban largas filas de vehículos cargados con ayuda para las familias afectadas.

"Tuvimos mucha ayuda, mucha comida, nos vinieron a traer de todo, había camionetas de allá hasta acá formadas", relató.

Juana también recordó que, pese a la magnitud de la inundación, no se registraron pérdidas humanas en la comunidad, aunque sí murieron animales y numerosas familias perdieron sus pertenencias.

"Gracias a Dios no hubo pérdidas humanas. Eso es lo que, pues, está uno conforme de que eso no pasó", expresó.

Su testimonio contrasta con el de otros habitantes que reconocen la ayuda inicial, pero consideran insuficiente la atención posterior para reconstruir las viviendas.

Autoridades dejaron de visitar a algunas familias

Cirila Almendares aseguró que durante las primeras semanas posteriores a la inundación recibieron ayuda para retirar escombros y limpiar las propiedades. Sin embargo, una vez concluidas esas labores, dejaron de recibir visitas de las autoridades.

"No, ya nadie. Nadie regresó. Ya nomás acabamos a un mes de limpiar todo, que nos ayudaban a sacarlo y todo, ya no, nadie volvió", denunció.

Según su testimonio, varias viviendas ubicadas a lo largo de la carretera permanecen dañadas y algunas familias ni siquiera han conseguido comenzar la reconstrucción.

La situación se complica por la falta de empleo en Ocampo, que obliga a los habitantes a trasladarse a otras comunidades para trabajar como jornaleros, tractoristas o albañiles.

Cirila explicó que varios integrantes de su familia permanecieron aproximadamente tres meses sin empleo después de la inundación, situación que agravó las deudas y retrasó la recuperación.

"Que nos visiten, que nos visiten para que vean cómo estamos todavía. Que se den cuenta cómo estamos todavía de la tragedia", pidió.

Familias esperan recursos económicos que desconocen si fueron autorizados

Héctor Sánchez, quien regresó de Estados Unidos y lleva cerca de cinco años viviendo en San Pedro de Ibarra, también perdió muebles y electrodomésticos cuando el agua ingresó a la vivienda de su familia.

Aunque recibió algunos artículos domésticos, aseguró que no ha obtenido apoyos económicos ni materiales para reparar las bardas y demás daños ocasionados por la corriente.

Hasta ahora, su familia ha destinado aproximadamente 30 mil pesos a trabajos de reconstrucción, mediante aportaciones de distintos integrantes.

"Por nuestra cuenta, entre todos estamos cooperando para levantar las bardas", explicó.

El damnificado señaló que entre los habitantes circuló información sobre un supuesto apoyo económico de hasta 300 mil pesos por vivienda afectada, pero aclaró que desconoce si esos recursos fueron autorizados o entregados al municipio.


"Lo que dice la gente es que iba a tocar de a 300 mil por vivienda afectada y esa es mi pregunta, que si llegó aquí a Ocampo o todavía no llega o va a llegar", manifestó.

La existencia de ese supuesto apoyo económico no está confirmada, por lo que corresponde a las autoridades municipales y estatales aclarar si se autorizaron recursos específicos para reconstruir viviendas.

Sánchez también denunció que sus hermanos, dedicados a la producción de leche para queserías, sufrieron afectaciones en su propiedad y actividad económica sin recibir, según su testimonio, apoyos para recuperarse.

Temor a otra inundación permanece entre habitantes

Además de las pérdidas materiales, la inundación dejó preocupación por las condiciones de seguridad hidráulica de la comunidad.

Héctor Sánchez recordó que durante aquella temporada se registraron lluvias intensas y atribuyó parte de la emergencia a la ruptura del bordo de un almacenamiento de agua conocido como la presa del Tecolote.

De acuerdo con su versión, la estructura acumuló una cantidad considerable de agua hasta que terminó por romperse.

El habitante aseguró que actualmente el bordo permanece abierto y que entre los vecinos existe rechazo a la posibilidad de reconstruir la presa, ante el temor de que vuelva a presentarse una situación similar.

Consideró que las consecuencias pudieron haber sido todavía más graves si la ruptura hubiera ocurrido durante la madrugada, cuando las familias se encontraban dormidas.

Las causas técnicas de la ruptura y las condiciones actuales de la infraestructura requieren confirmación por parte de las autoridades competentes.

Perdió el cuarto que apenas había terminado para su familia

José Guadalupe López Hernández también enfrenta las consecuencias de la inundación. Junto con su esposa y su pequeño hijo, que está próximo a cumplir dos años, intenta recuperar el espacio que habían construido con esfuerzo antes de la tragedia.

La corriente destruyó la habitación que recientemente habían terminado, además de ocasionar pérdidas de camas y otros artículos domésticos.


"Nuestro pequeño cuarto que habíamos levantado apenas. Ya teníamos tiempo que lo queríamos levantar y pues sí nos sentimos un poco tristes porque se derrumbó lo que apenas habíamos acabado de construir", relató.

Para reparar solamente una parte de la barda, José Guadalupe calcula haber gastado entre 12 mil y 15 mil pesos.

El dinero no alcanzó para continuar los trabajos y su familia permanece sin una protección adecuada alrededor de la propiedad.

A diferencia de otros damnificados, aseguró que su núcleo familiar no recibió un paquete de muebles por parte del gobierno. Explicó que los artículos entregados llegaron a nombre de sus suegros y que ellos únicamente pudieron disponer de una cama.

También reconoció el apoyo de ciudadanos que acudieron a entregar cobijas y otros artículos durante la emergencia.

Viviendas abiertas también generan inseguridad

La falta de recursos para reconstruir las bardas no solamente mantiene a las familias expuestas a las condiciones del clima, sino también a posibles robos.

José Guadalupe denunció que, cuando su propiedad permanecía completamente abierta, encontraron indicios de que personas desconocidas ingresaban durante sus ausencias y en ocasiones detectaron la desaparición de algunos objetos.

Aunque han conseguido levantar una parte de la construcción, reconoció que todavía resulta sencillo ingresar al terreno.

La situación se repite entre otros vecinos que tampoco han podido terminar las reparaciones debido al costo de los materiales y los bajos ingresos familiares.

"Del sueldo de uno no se puede, pues más andando con familia, mucho menos se va a poder", expresó.

Entre agradecimientos y reclamos, la reconstrucción continúa pendiente

A diecisiete meses de la inundación, los testimonios de los habitantes de San Pedro de Ibarra reflejan tanto el reconocimiento a los apoyos recibidos como las necesidades que todavía enfrentan algunas familias.

Mientras Juana Reyes Cardona agradece la intervención del Gobierno de Guanajuato, la participación del Ejército y la solidaridad ciudadana, Cirila Almendares, Héctor Sánchez y José Guadalupe López advierten que la reconstrucción de sus viviendas sigue inconclusa.

La diferencia central está entre la ayuda de emergencia y los recursos necesarios para recuperar las construcciones dañadas.

La entrega de camas, refrigeradores, estufas, alimentos y artículos de limpieza permitió atender necesidades inmediatas, pero los entrevistados que mantienen obras pendientes aseguran que no han recibido apoyos suficientes para levantar nuevamente sus habitaciones y bardas.


Por ello, persisten solicitudes de una nueva evaluación de daños, información sobre los recursos destinados a la reconstrucción y atención para las familias que todavía no recuperan su patrimonio.

También queda pendiente conocer el balance oficial de los apoyos entregados por el Gobierno Municipal de Ocampo y el Gobierno de Guanajuato, así como las medidas implementadas para reducir el riesgo de otra inundación.

En San Pedro de Ibarra, la emergencia terminó hace diecisiete meses, pero la recuperación avanza a distintas velocidades: entre familias agradecidas por la ayuda recibida y otras que continúan pagando deudas para reconstruir lo que el agua destruyó.



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