Montones de basura, restos de frutas y verduras, plásticos y cajas de cartón acumulados en distintos puntos de la Central de Abastos de León han generado mala imagen y cuestionamientos de salubridad por parte de los compradores.
De acuerdo con los locatarios, mensualmente pagan entre mil 200 y mil 500 pesos por un servicio independiente de recolección. Aseguran que quienes retiran los residuos pasan en determinados horarios y que, después de las seis de la tarde, cuando disminuye la actividad comercial, la Central luce considerablemente más limpia.
Sin embargo, durante las horas de mayor movimiento, los desperdicios permanecen a la vista de quienes acuden a surtir sus negocios o realizar sus compras, en un espacio donde diariamente se comercializan productos destinados al consumo de la población.
Asimismo, los comerciantes detallaron que la problemática se agravó cuando el camión recolector municipal ha dejado de cubrir en ocasiones su ruta habitual, lo que provoca la acumulación de residuos en banquetas, periferias y accesos al Sendero Intermunicipal. Esto también ha generado preocupación por los malos olores, la posible proliferación de fauna nociva y la obstrucción de coladeras.

Residuos durante la jornada comercial
La acumulación de desechos orgánicos, especialmente de frutas y verduras en descomposición, puede favorecer la presencia de moscas, cucarachas y roedores, además de generar olores desagradables. Si los residuos permanecen expuestos durante periodos prolongados, también aumenta el riesgo de contaminación del entorno, particularmente en zonas donde se manipulan y distribuyen alimentos.
A ello se suma el impacto en la movilidad de compradores, trabajadores y proveedores, pues las bolsas, cajas y desperdicios colocados en banquetas o accesos pueden dificultar el tránsito peatonal y vehicular. Durante las lluvias, la basura que llega a las coladeras también puede contribuir a obstruir el drenaje pluvial.
Aunque los locatarios reconocen que el servicio independiente que pagan ha funcionado, los visitantes consideran que la presencia de desperdicios durante la jornada comercial proyecta una imagen insalubre en uno de los principales puntos de distribución de alimentos de la ciudad.
El reto no se limita a retirar la basura al final del día, sino a garantizar que los residuos no permanezcan acumulados durante las horas de mayor afluencia. La continuidad de la recolección y la coordinación entre comerciantes, administración y autoridades de aseo público resultan fundamentales para evitar